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  • Un camino diferente:El coral y las aguas. El realismo metafórico de Juan Eduardo Zúñiga
  • Ángeles Encinar

La noche del 8 de mayo de 1959 se fallaron los premios de la revista Acento Cultural (1958-1962), publicada por el S.E.U. (Sindicato Español Universitario), uno de los subterfugios sindicales durante la época franquista. Entre las distintas modalidades del premio – música, pintura, cine amateur, teatro, poesía, cuento y novela breve–, este último lo ganó Juan Eduardo Zúñiga con El coral y las aguas.1 La noticia tuvo eco en periódicos y revistas; entre los finalistas estaban Pablo Antoñana y Juan García Hortelano y los miembros del jurado eran Dámaso Santos, Daniel Sueiro, Luis Goytisolo y Jesús López Pacheco.2 La revista Índice, en la que habían aparecido cuentos de Zúñiga, decía de la novela premiada: "trata en un lenguaje poético y simbólico de los problemas de la juventud. Es un intento de revelar la realidad mediante alegorías e imágenes de la antigüedad" (Agosto 1959). Este reconocimiento fue momentáneo, pues cuando la novela se publicó en 1962, en la editorial Seix Barral, fue ignorada por la crítica, por colegas y amigos. Entre los pocos comentarios, hubo quien lo calificaba de libro nefasto y Carlos Edmundo de Ory afirmó en una reseña – en 1963 – que el autor "Presa de exaltación, como en un arder interior, ya no habla de lo que le acosa, sino que delira" (89). Ni siquiera el propio editor, el sagaz Carlos Barral, entendió la obra. Tardó más de un año en publicarla y cuando lo hizo anunciaba en la portada "relatos" – contradiciendo la palabra novela de la contraportada y sin previo aviso ni consentimiento del autor–y ante su réplica lo justificó porque no veía unidad al conjunto.3

La incomprensión de la obra de Zúñiga se explica por el ofuscamiento de los escritores y editores de los años cincuenta con el realismo social. La amistad del autor con muchos de ellos – Antonio Ferres, López Pacheco y Armando López Salinas, entre otros – y su participación en tertulias – como la del Café Lisboa – no suponía una afinidad literaria. La novela iba "contra corriente" (Beltrán Almería, [End Page 5] "El origen" 107).4 No hay duda de que El coral y las aguas se distanciaba de la estética predominante. Su realismo metafórico y su lenguaje simbólico resultaban difíciles de entender y la localización en la Grecia clásica reforzaba la sensación de extrañamiento. No obstante, sorprende que la crítica literaria fuera incapaz de valorarla. La propuesta de Juan Eduardo Zúñiga en el año 1962, el mismo de publicación de Tiempo de silencio de Luis Martín Santos, suponía al igual que esta novela una vía de renovación para la literatura, una vertiente que se apartaba de la inmediatez política y testimonial de aquella novelística que había hundido a la narrativa en una situación sin alternativa estética.5 Años más tarde Juan Goytisolo lo diría con contundencia: "políticamente ineficaces nuestras obras eran, para colmo, literariamente mediocres" (52). El coral y las aguas proponía un camino diferente, el del realismo metafórico, una escritura distinta del realismo crítico de Tiempo de silencio, pero con un objetivo similar de experimentación y preocupación estética. El éxito de Tiempo de silencio no acompañó a El coral y las aguas, desvalorizada y olvidada hasta su reedición por Alfaguara en 1995.

El autor no ignoraba la dificultad del texto y en la edición de 1962 incluyó unas páginas (no llegan a tres) justificativas. Admitía su lenguaje enigmático y temía que sus personajes fueran "tan impenetrables como reservada era la época en que los había descrito. Época sumergida en el silencio, época de ocultación y sigilo, anegada en el recelo a la injusticia, en el miedo a la violencia" (El coral 7). También...

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Additional Information

ISSN
2165-6185
Print ISSN
0018-2206
Pages
pp. 5-13
Launched on MUSE
2017-07-19
Open Access
No
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