In lieu of an abstract, here is a brief excerpt of the content:

  • Don W. Cruickshank (1942–2021)
  • Germán Vega García-Luengos

EL PASADO 17 DE AGOSTO nos dejó Don Cruickshank, de repente, sin ningún aviso previo, sin habernos preparado para estar sin él al abordar aspectos que hoy consideramos fundamentales de la investigación literaria en general, y del teatro del Siglo de Oro en particular. Entre los diferentes campos que cultivó, y han hecho de él una figura señera del hispanismo, he querido resaltar desde el comienzo sus profundos conocimientos sobre la materialidad de la transmisión de las obras, tan pertinentes para la datación, la atribución, la fiabilidad o la fijación de los textos, objetivos primordiales de la filología. Su sabiduría exclusiva, fraguada en incontables horas de especialización y el manejo de un volumen ingente de materiales, en tiempos en que su acceso no era nada fácil, lo erigieron en el experto imprescindible, por más que se diga que nadie lo es. A ello dedicó algunas de las mejores páginas de su bibliografía, aunque, desgraciadamente, una parte de esa difícil ciencia vivía solo en su cabeza o en borradores de uso personal, siempre disponible para beneficiar con enorme generosidad a cuantos le consultaran.

No hay que remontarse en el tiempo para refrendar lo afirmado hasta aquí, bastará recordar las dos noticias sobre el género dramático aurisecular que quizá hayan alcanzado mayor repercusión en estos meses, hasta saltar a las televisiones y los periódicos de distintas partes del mundo: en febrero de 2021 se daba a conocer la identificación de la que muy probablemente es la editio princeps de El castigo sin venganza, joya primerísima del teatro español; y, tres meses después, salía a la luz la nueva comedia de Lope de Vega Yo he hecho lo que he podido, cuya primera edición es también una suelta de ejemplar único, custodiado en la Biblioteca Nacional de España. Los estudios de estos hallazgos tuvieron como pilares destacados la datación y la identificación de los impresores sevillanos responsables de cada caso: Pedro Gómez de Pastrana (1632–38) y Francisco de Lyra (1632–34). Ambas deducciones, como se reconoce oportunamente, se han apoyado en los rigurosos conocimientos de Cruickshank. Pero sería inútil buscar las referencias en su bibliografía, porque la primera fue comunicada en consulta particular a quien esto suscribe; y la segunda debería haber visto la luz en la monografía aún inédita compartida con Ann L. MacKenzie sobre el volumen de sueltas L57.13 de la Sydney Jones Library de la University of Liverpool. Ambas, pues, son pruebas contundentes de su saber excepcional, al tiempo que de su generosidad, capaz de compartir informes particulares y borradores inéditos.

Murió en Dublín, al día siguiente de cumplir 79 años y a unas pocas horas de viajar hacia su querida España. En el University College de la capital irlandesa había desarrollado una larga carrera profesional, desde 1970 hasta su jubilación en 2007. Su benéfica huella como docente y gestor se ve reflejada en el homenaje que sus colegas le dedicaron en 2013 en el Bulletin of Spanish Studies. [End Page 7]

Había nacido en el pueblo escocés de Fettercairn. En la University of Aberdeen cursó su licenciatura en español y francés entre 1960 y 1965. Pero su destino quedaría marcado por la decisión de hacer el doctorado en la University of Cambridge entre 1965 y 1968, lo que supuso el feliz encuentro con Edward M. Wilson, una de las primeras figuras del hispanismo, categoría a la que habría de sumarse también Don Cruickshank con la trayectoria que aquí comenzaba. Su relación siguió dando frutos después de la muerte de su maestro en 1977, con la publicación de algunas obras póstumas; por otro lado, su condición de albacea académico propició que muchos de los trabajos de Wilson estén hoy digitalizados y disponibles en la Cervantes Virtual, junto con los suyos propios.

Con su mentor elabor...

pdf

Share