University of Texas Press
resumen

En este comentario buscamos proveer mayor evidencia de cómo el paradigma de desarrollo capitalista representa el principal disparador de la catastrófica crisis de la Covid-19 en Guayaquil. Además, mostramos que el virus develó la desigualdad y la exclusión en la ciudad, creando condiciones para la represión estatal ante la emergencia sanitaria y las presentes y futuras demandas de las clases populares.

palabras

Covid-19, violencia estatal, capitalismo, Guayaquil, Ecuador

Esta es la guerra de los pueblos míseros contra el imperio de la panza llena.

Esta es la guerra del hombre por el hombre. La guerra de la paz contra la guerra.

Jaime Galarza Zavala (poeta ecuatoriano) Nuestra Guerra (2007)

introducción

No solo es la pandemia, es la "normalidad". A pocos días de que Ecuador haya reportado su primer caso de Covid-19 el 29 de febrero, Guayaquil, la segunda ciudad más poblada del país, se convirtió en el centro de la crisis sanitaria. Escenas de cuerpos abandonados, personas agonizando a la espera de atención y de exceso de uso de la fuerza estatal pronto se volvieron virales a nivel mundial, pero ¿qué llevó a Guayaquil a esta situación?

En este comentario presentamos cómo el colapso del sistema sanitario de Guayaquil tendría como antecedentes la inequidad y la exclusión sobre las cuales se ha construido la ciudad, y las medidas neoliberales del gobierno de Moreno. Además, mostramos cómo, ante este escenario, las autoridades nacionales y municipales han respondido con medidas diferenciadas de control para esta ciudad y se han deslindado de sus responsabilidades con la población.

En diálogo con las teorías de producción del espacio y desarrollo desigual (Lefebvre, 1974; Harvey, 2001; Smith, 2008), [End Page 224] contextualizamos las inequidades en Guayaquil y mostramos el debilitamiento del sistema de salud por parte del estado. Adicionalmente, presentamos las principales medidas tomadas en los primeros dos meses (marzo y abril) del golpe de la pandemia en la ciudad. De esta manera, buscamos contribuir con mayor evidencia cómo el desarrollo capitalista en la ciudad y una apuesta neoliberal de las políticas del gobierno actual han magnificado la vulnerabilidad de los menos privilegiados y legitiman la violencia estatal en medio de crisis (Agamben, 2005). Como dice un refrán que se hace más potente cada día: ya no podemos volver a la normalidad porque la "normalidad" era el problema.

la "normalidad" en guayaquil

Perspectivas críticas desde la geografía han mostrado que el espacio es producto de procesos sociales, incluyendo relaciones de poder, relaciones de producción y procesos de acumulación de capital (Lefebvre, 1974; Harvey, 2001). En este marco, aparatos sociales e institucionales, acuerdos internacionales y políticas públicas desencadenan un desarrollo desigual en una ciudad o región (Smith, 2008). Guayaquil es un reflejo de esta dinámica espacial. Esta ciudad, con cerca de tres millones de habitantes, se ha configurado como el principal puerto comercial del Ecuador, cuyo desarrollo urbano en las últimas tres décadas ha estado encabezado por el mismo partido político de derecha. Este modelo ha excluido del acceso a una vivienda digna y segura a las personas con pocos recursos debido al elevado costo de las tierras (Mackliff Cornejo, 2018). Esto contrasta drásticamente con la situación de las élites de la ciudad.

Por ejemplo, en una cara de la "normalidad", están asentamientos informales como Monte Sinaí con alrededor de 115.000 habitantes y 28.000 hogares. Este asentamiento de inicios de los años 90 es un espacio que hasta el momento no cuenta con una adecuada dotación de servicios básicos, lo cual es competencia exclusiva del gobierno municipal. Esta condición eleva la vulnerabilidad de la población frente a enfermedades y peligros naturales, como el dengue y deslizamientos de tierras, respectivamente (Mackliff Cornejo, 2018).

En la otra cara de la "normalidad" de Guayaquil, dotada de todos los servicios, se encuentra la ciudadela Puerto Azul. Su paisaje es dominado por casas lujosas e incluso cuenta con su propio club de yate. Estos contrastes son una muestra de cómo se han producido espacios que reflejan la acumulación de capital y la inadecuada distribución de la riqueza en unos sectores a través de la exclusión y la inadecuada distribución de la riqueza. La Figura 1 muestra imágenes satelitales de Monte Sinaí y Puerto Azul.

Además, en comparación con las dos ciudades de mayor población en Ecuador, Guayaquil también presenta los índices más altos de pobreza, y sus niveles de hacinamiento son alarmantes (ver Tabla 1). En materia de salud, las 1,37 camas por cada mil habitantes disponibles en el Guayas, provincia a la que Guayaquil pertenece, están por debajo de las 2,5 a 4 camas que estipula la Organización Mundial de la Salud (OMS). [End Page 225]

Figura 1. Imágenes satelitales de Google Earth del Monte Sinaí (arriba) y Puerto Azul (abajo).
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Figura 1.

Imágenes satelitales de Google Earth del Monte Sinaí (arriba) y Puerto Azul (abajo).

Tabla 1. Indicadores socioeconómicos de la ciudad de Guayaquil en comparación con dos de las ciudades más pobladas del Ecuador (fuente: Instituto Nacional de Estadística y Censos).
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Tabla 1.

Indicadores socioeconómicos de la ciudad de Guayaquil en comparación con dos de las ciudades más pobladas del Ecuador (fuente: Instituto Nacional de Estadística y Censos).

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Figura 2. Línea de tiempo de los principales eventos y medidas locales, municipales y nacionales tomadas durante la crisis de la Covid-19 (elaboración propia).
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Figura 2.

Línea de tiempo de los principales eventos y medidas locales, municipales y nacionales tomadas durante la crisis de la Covid-19 (elaboración propia).

[End Page 227]

el neoliberalismo en el desmantelamiento del sistema de salud

El sector de la salud pública ha experimentado un proceso de debilitamiento a través de su privatización desde antes del mandato del presidente Moreno. Por ejemplo, entre los años 2007 y 2013 existieron incrementos de hasta el mil por ciento en contratos para privados y pérdidas de establecimientos hospitalarios del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (Iturralde, 2015). Sin embargo, el gobierno de Moreno ha venido implementado una serie de políticas neoliberales con efectos perjudiciales para la gestión de la crisis de la Covid-19.

A finales de febrero de 2019, el estado anunció un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por 4.200 millones de dólares. Las medidas de privatización y desregularización planeadas se articularon fácilmente al discurso oficial de austeridad fiscal. En el sector de la salud, alrededor de 2.500 empleados fueron despedidos a inicios de marzo de 2019 y reprimidos luego durante manifestaciones realizadas en Quito en abril del mismo año. A finales de 2019, el régimen despidió a otros 25.000 empleados públicos más, incluyendo nuevamente a trabajadores de este sector. Estos despidos son el resultado de la disminución en la inversión en salud, la cual ha pasado de 306 millones de dólares en 2017 a 110 millones en 2019 (Ramírez Gallegos & Ortega, 2020). Estas decisiones presupuestarias han alejado al Ecuador de destinar al menos el 4 por ciento del PIB nacional en inversión en salud como lo estipula su Constitución, dejando al sistema de salud debilitado para enfrentar una crisis como la actual.

El rechazo del pueblo ecuatoriano a dichas medidas neoliberales, incluyendo otras más como la eliminación de los subsidios a los combustibles y la modificación de las formas de contratación laboral, desembocó en un paro nacional en octubre de 2019. En términos económicos, el Banco Central estimó que esa paralización produjo pérdidas para los sectores productivos de alrededor de 821 millones de dólares, agravando aún más la crisis fiscal del país. Además, esa coyuntura implicó una medición de fuerzas políticas entre el gobierno y el movimiento indígena, y la demostración del uso excesivo de la fuerza estatal para contener la protesta social. En nuestra opinión, estas acciones dejaron una crisis de legitimidad que ha inhibido la capacidad del gobierno para coordinar acciones a todo nivel antes y durante la crisis de la Covid-19.

la fuerza estatal para gobernar en la crisis sanitaria

Ante el panorama de la pandemia, el gobierno ecuatoriano optó por enfocarse no solamente en respuestas en el ámbito de la salud, sino que sus acciones iniciales vinieron acompañadas de medidas en materia de control y seguridad (ver Figura 2), las cuales son competencia del gobierno nacional, pero con coparticipación del municipio. El manejo ortodoxo de la pandemia ha llevado a realizar todo un despliegue militar para contener la situación actual en medio de la falta de coordinación entre autoridades. Este tipo de muestra de fuerza estatal había sido visto únicamente en levantamientos sociales como el paro de octubre de 2019.

En cuanto a las medidas adoptadas ante la emergencia, ya desde la tercera semana de [End Page 228]

Figura 3. Protesta social y represión policial en Guayaquil. Mayo 14, 2020 (fotografías reproducidas con autorización de la Coordinadora de Organizaciones Sociales del Guayas).
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Figura 3.

Protesta social y represión policial en Guayaquil. Mayo 14, 2020 (fotografías reproducidas con autorización de la Coordinadora de Organizaciones Sociales del Guayas).

[End Page 229] enero el Ministerio de Salud Pública (MSP) se enfocó en la prevención con campañas de higiene y controles en los aeropuertos internacionales (cf. MSP, 2020). Con un presupuesto limitado y sin un marco claro de actuación, las autoridades tomaban decisiones descoordinadas, deslindándose a la vez de sus responsabilidades constitucionales. En Guayaquil, mientras el municipio ordenó cerrar temporalmente lugares públicos de recreación, el representante del Ministerio del Interior en Guayas autorizó un partido de fútbol con público en esa misma ciudad pocos días después.

Asimismo, la alcaldesa Viteri, quien a inicios de la crisis impidió el aterrizaje de un vuelo humanitario internacional, se ha deslindado de responsabilidades al resaltar que el sector de la salud es competencia del gobierno nacional diciendo:

Vamos hablar claro hay o no camas para los pacientes que llegan a los hospitales públicos de Guayaquil. Este señor de la tercera edad, en el balde de una camioneta no era recibido por el hospital del IESS en los Ceibos Guayaquil.

Entretanto, la Ministra de Gobierno, Romo, con un discurso similar al utilizado durante todo el mandato, señaló que las imágenes del colapso en Guayaquil en redes sociales eran falsas y han sido impulsadas por la oposición para deslegitimar las acciones del gobierno nacional:

Hay una serie de intereses que todavía están ahí, de tratar de generar caos, de dar una sensación todavía más dolorosa. Para mí es indiscutible que en esto también hay intereses que están creados e impulsados desde el expresidente Correa.

(Teleamazonas Ecuador, 2019)

Con la declaración de pandemia por parte de la OMS, se anunció la emergencia sanitaria en Ecuador el 11 de marzo, cuyo manejo lo encabezaría el Comité de Operaciones de Emergencia Nacional (COE). Cinco días después se declaró el estado de excepción y el toque de queda con un horario ampliado para Guayaquil, so pretexto de la alta proporción de casos registrados y las dificultades en el control en las calles. Estas resoluciones incluyeron el cierre de fronteras entre provincias con especial énfasis en las vías que conectan a esta ciudad con el resto del Ecuador. Es decir, el país se blindó hacia el interior, limitando la movilidad de personas como un intento para impedir la circulación del virus. Además, para intensificar la vigilancia y el control, se declara a Guayaquil y a otros municipios colindantes como zona especial de seguridad el 22 de marzo. Con esta orden se entregó todo el control de la movilidad de las personas y de los lugares estratégicos a las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. A la par de la intervención militar especialmente de los barrios informales como Monte Sinaí (El Comercio, 2020), se han denunciado públicamente maltratos físicos y humillaciones hacia la población civil de esos sectores. Además de este tipo de respuestas, la represión violenta ha escalado también a otros espacios. La fuerza policial ha sido ejercida recientemente para impedir acciones pacíficas de la sociedad. Por ejemplo, el 14 de mayo [End Page 230] la Coordinadora de Organizaciones Sociales del Guayas denunció la represión violenta por parte de la Policía Nacional durante una protesta no violenta en contra de la forma de manejo de la pandemia y los recortes presupuestarios a la educación (Figura 3).

La progresiva aplicación de la fuerza se ha intentado justificar etiquetando al pueblo como indisciplinado y desde juicios morales de las clases dominantes hacia un grupo específico de la población, calificados como los no verdaderamente guayaquileños. Por ejemplo, Hoyos (2020), autoridad local de cultura, se pronunció en los siguientes términos en una publicación en Twitter que ya fue borrada:

Desde hace muchísimos años fue a Guayas a donde vino a parar la gente más ignorante y primitiva del país (no lo digo de forma peyorativa, porque no todos lo eran, pero sí una gran mayoría), para ver cómo mejoraban sus vidas, valiéndose de los Guayacenses y particularmente de los GUAYAQUILEÑOS para lograrlo.

En nuestra opinión, estas reacciones no solamente llevan a legitimar las medidas de control y el despliegue de la fuerza estatal para disciplinar particularmente a las clases populares, sino también reflejan la invisibilización de las condiciones subyacentes de la crisis social y de salud (Füller, 2014). La informalidad en la que se desarrolla la economía de la ciudad y las condiciones de hacinamiento en que vive la población (Muggenthaler, 2020) obligan a la gente a salir a las calles a buscar un ingreso diario y les dificulta quedarse en casa. Conectados a estos factores socio-económicos, están los culturales, como códigos específicos de convivencia y la socialización puertas afuera, que condicionan la percepción social del riesgo (Gierlach et al., 2010; Bankoffet al., 2015).

Entonces, el fracaso al gobernar la "normalidad" en medio de una crisis sanitaria pone de manifiesto las necesidades históricas invisibilizadas, el desmantelamiento del sistema de salud a través de medidas neoliberales y las respuestas inefectivas de las autoridades en la coyuntura. No sorprende, por lo tanto, que una vez más los muertos los estén poniendo las clases populares. Además, se evidencia que, en Ecuador, así como en otros países latinoamericanos, se viene desarrollando la tendencia de instaurar el estado de excepción como un paradigma normal que organice la violencia como medio para el orden que se pretende legitimar (cf. Agamben, 2005). Del mismo modo, como argumentan Pfrimer y Barbosa Jr (2020), estrategias que abordan la crisis de la Covid-19 como materia de seguridad en lugar de salud podrían desembocar en respuestas de carácter militar y justificar la violencia contra el pueblo. Este tipo de respuestas no refleja, sin embargo, la existencia de un estado fuerte frente a la pandemia en el caso del Ecuador. Por el contrario, estas estrategias se presentan como uno de los pocos recursos que le quedan al gobierno para disciplinar y generar condiciones medianamente manejables para evitar un colapso sanitario mayor.

notas finales

En un escenario con cifras de fallecidos por Covid-19 en aumento en una ciudad con las [End Page 231] condiciones sanitarias de Guayaquil y las limitadas posibilidades de sustento, se podría incrementar también el descontento social, desembocando en la desobediencia a las medidas tomadas durante esta crisis y para recuperarse de ella, como ya se ha visto. Esto daría razones al gobierno para incrementar nuevamente sus controles, legitimar el uso de la violencia estatal y restringir la movilidad por periodos indefinidos e inclusive por razones no vinculadas con lo sanitario. Esto nos deja muchas preocupaciones, ya que esta legitimación de la fuerza puede convertirse en la situación que prevalezca en un contexto post-virus. En ese escenario, los tapabocas ya no se usarían solamente para protegerse del virus, sino también en acciones de protesta y resistencia social en las calles ante posibles medidas antipopulares que se planteen desde el gobierno como "necesarias" para salir de la crisis.

Danilo Borja
University of Calgary, Departamento de Geografía
Viviana Buitrón Cañadas
Asociación Geográfica del Ecuador & Grupo de Trabajo "Pensamiento Geográfico Crítico Latinoamericano", Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO)

notas

1. Autor correspondiente

referencias

Agamben, G. (2005). Estado de excepción. Homo sacer, II, I (F. Costa & I. Costa, Trans) (1° ed.). Adriana Hidalgo Editora.
Bankoff, G., Cannon, T., Krüger, F., & Schipper, L. (2015). Introduction: exploring the links between cultures and disasters. En F. Krüger, G. Bankoff, T. Cannon, B. Orlowski, & L. Schipper (Eds.), Cultures and disasters. Understanding cultural framings in disaster risk reduction (pp.1-16). Routledge.
El Comercio. (2020, 25 de marzo). Guayas se controlará con 3 300 efectivos militares y policías. El Comercio. https://www.elcomercio.com/actualidad/guayas-control-militarespolicias-covid19.html
Füller, H. (2014). Global health security? Questioning an 'emerging diseases worldview.' En T. Cannon & L. Schipper (Eds.), World Disasters Report 2014. Focus on Culture and Disasters [online]. IFRC. https://www.ifrc.org/Global/Documents/Secretariat/201410/WDRG202014.pdf
Gierlach, E., Belsher, B., & Beutler, L. (2010). Cross-Cultural Differences in Risk Perceptions of Disasters. Risk Analysis Journal, 30(10), 1539-1549.
Harvey, D. (2001). Globalization and the "spatial fix". Geographische, (2), 23-30.
Iturralde, P. J. (2015). Privatización de la Salud en el Ecuador: Estudio de la Interacción Pública con Clínicas y Hospitales Privados. Arcoiris Producción Gráfica.
Lefebvre, H. (1974). The Production of Space. Anthropos.
Mackliff Cornejo, C. (2018). Informalidad urbana: comprendiendo el problema de la tenencia de la tierra en promesa de dios, Monte Sinaí, Guayaquil [Tesis de maestría sin publicar]. Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Guayaquil.
Ministerio de Salud Pública (MSP). (2020). Lineamientos operativos de respuesta frente a coronavirus Covid-19. https://www.salud.gob.ec/wp-content/uploads/2020/03/lineamiento-operativo-coronavirus-FINAL_02-2020.pdf
Muggenthaler, F. (2020). The Coronavirus in Ecuador. Chaos in the hospitals, holes in the state budget. Rosa Luxemburg Stiftung. https://www.rosalux.de/en/news/id/41873/thecoronavirus-in-ecuador?cHash=22c064c699c63e2b0640fb9546ceb3af&fbclid=IwAR0aQ99-OMlhHYGmr15K7MencEOkzmPIVOhvQGF-B68iqI-gklpD8_EgONY
Ortiz, Estefanía. (2020). Melvin Hoyos: "Fue a Guayas adonde vino a parar la gente más ignorante y primitiva". Expreso. https://www.expreso.ec/guayaquil/coronavirus-directorde-cultura-melvin-hoyos-xenofobia-7743.html
Pfrimer, M. H., & Barbosa Jr, R. (2020). Brazil's war on COVID-19: Crisis, not conflictK Doctors, not generals. Dialogues in Human Geography, Online First, 1-4.
Ramírez Gallegos, J., & Ortega, M. L. (2020). Desentrañando el desborde del coronavirus en Ecuador. Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG). https://www.celag.org/desentranando-el-desborde-del-coronavirus-en-ecuador/L
Teleamazonas Ecuador. (2020, 2 de abril). Ministra Romo asegura que volver a la normalidad llevará tiempo [video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=3qWEJXQtGZE
Smith, N. (2008). Uneven development: Nature, capital, and the production of space (3rd ed.). University of Georgia Press.
Viteri, C. [@CynthiaViteri6]. (2020, 27 de marzo). Vamos a hablar claro hay o no camas para los pacientes que llegan a los hospitales públicos de Guayaquil. Este señor [Tweet]. Twitter. https://twitter.com/cynthiaviteri6/status/1243678989849366529?lang=en

Additional Information

ISSN
1548-5811
Print ISSN
1545-2476
Pages
224-233
Launched on MUSE
2020-07-25
Open Access
No
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