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  • Nacionalismo estratégico en la poesía modernista de tres escritoras cubanas:Juana Borrero, Mercedes Matamoros y Nieves Xenes

En esta investigación de archivo se traza una conexión entre el nacionalismo cubano de finales del siglo XIX y el movimiento feminista que se desarrollaría en la isla a principios del XX. Tras la Guerra de los Diez Años (1868-1878), los republicanos viven un periodo de crisis e inestabilidad debido a la derrota contra España. La estructura social se ve alterada con la muerte de muchos hombres en combate, lo que obliga a la mujer a desempeñar todo tipo de trabajos para sobrevivir, ganando así más protagonismo en el ámbito público. Con la llegada del movimiento modernista en los años 80, las poetas de la época reciben cierta libertad creativa para desarrollar un estilo femenino innovador y afirmante. Algunas autoras cubanas empiezan a publicar a menudo en revistas del momento como El Fígaro, sin limitarse a temas románticos. La Guerra de Independencia (1895-1898) despierta nuevamente el sentimiento republicano y autoras como Juana Borrero, Mercedes Matamoros, Nieves Xenes y Aurelia Castillo de González hacen uso del tema nacionalista para introducirse estratégicamente en el mundo político del hombre. Así pues, la inclusión de la escritora cubana en ámbitos políticos y la representación de la mambisa guerrillera en las revistas de la época transformarían a la mujer en una figura más visible y relevante para la sociedad y la prepararían para el movimiento feminista del siglo XX.

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La Guerra de los Diez Años (1868–1878) entre el bando republicano cubano y el imperio español culminó con el pacto de Zanjón, cuyas condiciones inaceptables resultarían en la Guerra Chiquita (1879–1880) y la Guerra de Independencia (1895–1898) (Fernández 38). Este largo periodo de crisis y guerras causó grandes cambios en la estructura social de la isla. Hombres de diferentes razas y clases sociales se unieron para combatir al enemigo, y como consecuencia, las mujeres se vieron obligadas a entrar en el conflicto (27). Asimismo, cuando los cubanos perdían la vida en combate, sus esposas pasaban a ser "las nuevas encargadas del sustento familiar" (Camacho 74). En el estudio de Teresa Fernández, Mujeres de la Patria: Contribución de la mujer a la independencia de Cuba, se presentan los papeles que madres, esposas e hijas tuvieron que desempeñar durante y tras dichas guerras: maestras, enfermeras, mensajeras, costureras recaudadoras de fondos, periodistas, activistas, abanderadas, miembros del Ejército Mambí, entre otros (14). Así pues, estos eventos históricos hicieron que las mujeres ganaran visibilidad en la sociedad pública de La Habana, incluso transformando a muchas de ellas en "savvy and passionate political players" (Prados 3).

La investigación de Teresa Prados-Torreira, Mambisas: Rebel Women in Nineteenth-Century Cuba, explica cómo "thousands of women took a political stand" al crear un ambiente que celebraba el nacionalismo cubano durante las guerras de finales de siglo (3). Además, el sentimiento nacionalista también permitió que numerosas escritoras cubanas pudieran introducirse en el mundo político del hombre: "las poetas componían y recitaban sus poemas patrióticos en casas y círculos literarios. [End Page 95] Estos poemas circulaban luego entre las tropas, y allí los soldados los leían, se los aprendían y los recitaban" (Fernández 34). Por ello, las autoras republicanoindependentistas jugaron un papel fundamental durante y tras las guerras del xix, difundiendo la poesía modernista y nacionalista, que se convertiría en un símbolo de libertad del país.

Según Cathy Jrade, la poesía modernista latinoamericana se ha asociado estilísticamente al periodo comprendido entre 1888, fecha en la que se publica Azul de Rubén Darío, y 1916, que marca la fecha de su muerte (1). Sin embargo, estudios como el de Jorge Camacho, Amos, siervos y revolucionarios: La literatura de las guerras de Cuba (1868-1898), una perspectiva transatlántica, defienden que este movimiento literario se originó en los años 80 debido al periodo de crisis, siendo José Martí uno de los principales representantes modernistas (155). De la misma manera, las poetas de finales del xix se asociaban tradicionalmente a la esfera romántica. Sin embargo, Catharina Vallejo explica que las escritoras de la época no se empezaron a identificar como modernistas hasta principios del siglo xx (513). Según Vallejo, la era modernista se convirtió en la transición "between the old patriarchal romanticism and the poetry of feminine affirmation" (515). En este periodo, numerosas escritoras pasan de tratar temas sentimentales a expresar abiertamente sus opiniones políticas. En su artículo, "Women Writers and Modernismo: Strategies of Expression in the Cuban Poet Nieves Xenes," Vallejo identifica a varias escritoras, influenciadas por Julián del Casal, que siguieron la nueva estética del modernismo (512).

Algunas de ellas son Juana Borrero, Mercedes Matamoros, Nieves Xenes y aurelia Castillo de González, escritoras cubanas que vivieron durante aquellos años de crisis. Entre otras, estas cuatro autoras frecuentaban las tertulias intelectuales de la familia Borrero, se mandaban cartas y estaban expuestas a importantes figuras modernistas del momento.1 Con el apoyo de literatos de la talla de Casal, empezaron a participar en revistas tan distinguidas y reconocidas como El Fígaro, lo que les proporcionó bastante atención en la esfera modernista.2 Estas cuatro escritoras tratan cuestiones innovadoras por medio de una poesía experimental y animadas por la libertad artística modernista: "The artistic, social and individual freedom claimed as fundamental for modernista writers was proscribed for women writers. However, there were women who shared the desire for rupture and innovation, using various strategies for expressing the previously forbidden" (Vallejo 515). [End Page 96]

Así pues, estas autoras innovadoras se unen estratégicamente a la estética modernista con un estilo femenino propio y desafiante en cuanto a concepciones de género, sin ajustarse al mero papel de mujer sumisa, y rompiendo con el "romanticismo patriarcal", como explica Mirta Yáñez (253). Además, idean la manera de introducirse en temas políticos a través de los escritos nacionalistas, lo que crea un vínculo entre las poetas y los soldados del Ejército Libertador. En el periodo independentista, las autoras mencionadas usan su voz republicana como estrategia para defender los principios de libertad, no solo contra el país colonizador sino también contra las figuras represoras; saliéndose de la normatividad del género femenino tradicionalmente asignado. En los poemas seleccionados para esta investigación podemos encontrar claramente una relación entre opresor y oprimido, haciéndose obvias las posturas anti-colonialista o antiesclavitud, que serían esenciales para el surgimiento del feminismo cubano. Por ello, la poesía nacionalista serviría como el puente o la transición que llevaría a las mujeres cubanas a luchar por la causa feminista a principios del siglo xx.

Cuando hablamos sobre los términos nacionalismo/nacionalista podemos referirnos a la definición de nación de Benedict Anderson, expuesta en Imagined Communities:

[A nation] is an imagined political community—and imagined as both inherently limited and sovereign. It is imagined because the members of even the smallest nation will never know most of their fellow-members, meet them, or even hear of them, yet in the minds of each lives the image of their communion.

(6)

El sentimiento nacionalista de una nación "imaginada" se refuerza en una comunidad cuando un poder extranjero amenaza sus principios básicos y su identidad. En este caso histórico, el sentimiento nacionalista se hace más violentamente independentista cuando Cuba sufre un conflicto de identidad cultural, al estar amenazada dentro de su propia nación por otro imperio que funciona como la figura opresora.

De la misma manera, podríamos comparar este conflicto con la problemática de género a la cual se enfrentaban algunas de estas escritoras. Judith Butler explica que el género es una construcción cultural (9). Sin embargo, la mujer cubana era además una construcción creada por el hombre y moldeada a su gusto. La hija, la madre y la esposa debían ceñirse a los "códigos y prejuicios de la moral patriarcal," altamente interiorizados en la cultura hispana por la cual estaban destinadas al servicio del hombre, al trabajo de la casa y al cuidado de los hijos (Arrillaga 360). La concepción del "ángel del hogar," discutida por Virginia Woolf, era aún una realidad en la vida hispanoamericana (360).

Este periodo histórico concedió a poetas como Borrero, Matamoros y Xenes una plataforma estratégica con la cual podían evadir su papel tradicional expresando sus ideales patrióticos y políticos. No obstante, su trabajo intelectual todavía no era apreciado por todos, como explica Mariela Gutiérrez: "También ellas son mujeres patrióticas, que claman por la libertad en un ambiente donde la voz de la mujer aún no tiene cabida" (152). Durante el largo periodo de guerras, las intelectuales cubanas seguían limitándose a géneros literarios tradicionalmente más usados por la mujer como "las confesiones religiosas, la poesía sentimental, las cartas, el diario íntimo," mientras que el hombre se había hecho con la autobiografía, el autorretrato y los [End Page 97] artículos, entre otros (Salgado 212).3 Las autoras debían ceñirse al tema sentimental mayormente, lo que se observa claramente en la revista cubana El Fígaro. Esta publicación se mantuvo en circulación desde 1885 hasta 1933 aproximadamente. Todos los apartados y escritos de la revista estaban redactados principalmente por hombres, a excepción de algunos artículos de americanas-cubanas como Blanca Zacharias de Baralt, e incluso, de españolas, como la famosa Emilia Pardo Bazán. La mayoría de las contribuciones por parte de escritoras eran poemas, de índole amoroso, que se hallaban repartidos entre los ejemplares. No obstante, se encuentran casos excepcionales, como por ejemplo el número femenino "La mujer en Cuba" del 24 de febrero de 1895, que está escrito enteramente por autoras, y que incluye escritos de Borrero, Xenes, Matamoros y Castillo (A.1.).

Curiosamente, este número femenino coincide con el comienzo de la Guerra de Independencia en 1895, lo que refuerza la idea de que esta época revolucionaria ofrece a la mujer escritora una plataforma para introducirse estratégicamente en el mundo público y político del hombre. El primer artículo de este número, "Esperemos", está escrito por Aurelia Castillo de González (1842–1920), que plantea varias cuestiones feministas sobre los escasos derechos de la mujer cubana: "Una grande revolución, entre otras varias, opérase [sic] en nuestros días. La mujer reivindica sus derechos. Ella ha sido la última sierva del mundo civilizado. Aun algo peor que eso: ella ha sido hasta ahora la soberana irrisoria de una sociedad galante y brutal al mismo tiempo" (66).4

Aurelia Castillo no solo se refiere a la revolución independentista, sino que también menciona una revolución feminista. Culpa a la sociedad tradicional, que ha mantenido a la mujer sometida debido a su inferior fuerza física: "No pudiendo competir en ese terreno con el hombre, quedó, por el hecho, relegada al papel de parte complementaria de aquel y absolutamente pasiva. La lucha era imposible; la protesta inútil. La mujer debió someterse y se sometió" (66). Aunque en esta época Borrero, Xenes y Matamoros no fueron tan vocales y directas a la hora de expresar sus ideas feministas, sin duda eran amigas y estaban influenciadas por los mismos círculos intelectuales donde compatriotas como Aurelia Castillo denunciaban explícitamente la necesidad de un cambio social para el sexo femenino.

En "Esperemos", Castillo resume perfectamente la situación del país, explicando que las mujeres cubanas retrasan "el movimiento llamado feminista" por estar literalmente "plantadas" en la tradición (67). Sin embargo, es consciente de los adelantos en otros países, que abren las puertas a la mujer y empiezan a considerar positivamente sus contribuciones y aportaciones a la sociedad: [End Page 98]

Los países que impulsan la civilización se muestran cada día más propicios á [sic] la mujer. Va siendo una verdad en ellos que es la compañera del hombre, no su sierva. Nosotras las cubanas pertenecemos á [sic] un país que no se cuenta en el número de aquellos. Nuestro avance, por tanto, ha de ir retrasado en la misma proporción que guarda el progreso en los respectivos pueblos.

(67)

La redactora admira estos países donde la mujer deja de ser la sirvienta del hombre, para convertirse en su compañera, una figura por fin relevante. Son ellas las que empiezan a reivindicar sus derechos, y el hombre, quien va cediendo a sus exigencias: "Ellas reclaman. Ellos les han ido abriendo poco á [sic] poco, con más ó [sic] menos restricciones, las puertas de los ateneos, de los institutos, de las universidades, de los gimnasios, de las oficinas de Estado" (67). Según la autora, es evidente que las quejas de las mujeres han sido escuchadas y sólo les hace falta tiempo para ganar terreno: "La causa está ganada en principio. Esto es decir que el problema se ha reducido á [sic] una cuestión de tiempo. Que es preciso luchar aún y esperar" (67). Aunque defiende que el problema ha sido identificado, el paso más importante, ahora tienen que esperar a que el tiempo les vaya otorgando sus merecidos derechos. Asimismo, explica que su pueblo todavía no está preparado para tales avances. Aunque no puede hacer mucho por cambiar la situación de opresión, aplaude a aquellas mujeres de otros países que luchan por los derechos de la mujer, y espera pacientemente a que logren mejorar la situación del sexo femenino en todo el mundo, para que estos cam-bios lleguen finalmente a la isla de Cuba:

Desde nuestra Isla, anhelosa de bienestar, saludamos á [sic] las esforzadas mantenedoras de los fueros de la justicia que en Europa y en América trabajan por el porvenir. No les diremos: Aquí venimos á [sic] ayudaros, sino: aquí estamos aplaudiendo vuestra obra y preparándonos silenciosamente para aprovechar lo que vosotras, oh felices luchadoras que vivís en tan vastos centros de cultura, conquistéis para todas … y para todos.

(67)

Con respecto a esta cita, comprobamos que las mujeres cubanas son conscientes de su posición de inferioridad en la sociedad, pero al menos reconocen el avance de otras naciones. No obstante, se encuentran en una situación revolucionaria que mantiene a Cuba en constante malestar y preocupación, como especifica Castillo: "nuestra Isla, anhelosa de bienestar" (67). La incertidumbre mantiene a los cubanos centrados en la guerra independentista, por lo que la causa feminista debe mantenerse a la espera. Sin embargo, la poesía femenina nacionalista funciona como la herramienta que usan estas autoras para entrar en temas de política sin mostrar sus intenciones reales.

Skledar-Matijevic interpreta esta poesía de mujeres meramente como una forma de expresar su identidad cubana, y opina que no esconde implicaciones políticas en cuanto a feminismo (126).5 No obstante, debemos tener en cuenta que estos poemas [End Page 99] se escribieron en la misma época en la que se desataban los movimientos feministas en otros países extranjeros, como explica Aurelia Castillo. El simple hecho de publicar poemas nacionalistas que defendían al oprimido y condenaban al opresor, las sacaba de la norma, por lo que sus acciones eran definitivamente políticas e implícitamente feministas. Benedict Anderson argumenta que "nation-ness is the most universally legitimate value in the political life of our time" (3). De este modo, ser nacionalista e independentista significa participar u opinar en la política de un país determinado, lo que era un acto feminista en sí para la mujer de esa época. Es cierto que hacen una crítica sobre el poder del imperio, que también podemos interpretar como una manera de criticar al patriarcado, por ser la principal causa de opresión y falta de derechos de la mujer.

Aunque debían ser prudentes, es evidente que sus reivindicaciones, ya fueran contra la esclavitud, contra la colonización o contra la dominación masculina, eran políticas. Como explica Catherine Davies en su artículo, "National Feminism in Cuba: The Elaboration of a Counter-Discourse, 1900-1935", las mujeres tuvieron un papel activo en las guerras de independencia:

Cuba was a nation in formation, and its women, who had taken an active part in the wars of independence (as heroic "mambisas"), could expect to participate in the nation-building project. The "warrior" mother, courageous but vulnerable, became a powerful icon symbolizing the struggle for social justice; conversely, all demands for reform, including women's rights, were perceived as nationalist.

(107)

La guerrillera mambisa se convirtió en un símbolo de justicia social del país, apoyada por los periódicos y revistas del momento.6 Las ilustraciones artísticas de esta figura tienen un importante papel en la revista cubana El Fígaro. El ilustrador Del Barrio usa un estilo modernista con connotaciones políticas para desarrollar sus creaciones. Meses después de la victoria cubana, en uno de los números de 1899 se muestra una joven mambisa en la portada con una postura firme y llevando la bandera cubana de falda (A.3.).7 Los poemas nacionalistas femeninos de finales de siglo refuerzan esta idealización de mujer luchadora, la mambisa, que se convertiría en una figura emblemática para la revolución cubana: "El cuerpo de la mujer como referente simbólico se vio movilizado por discursos de afirmación nacionalista" (Aguilar 37). [End Page 100] Por ello, existe un vínculo entre la mujer guerrillera de las ilustraciones y la poeta republicana, porque ambas defienden su país.

Algunas de las escritoras cubanas que tuvieron un papel activo en la prensa del momento querían demostrar que la mujer podía formar parte tanto de la revolución independentista como de la vida pública intelectual: "At least three of them, Juana Borrero, Mercedes Matamoros and Nieves Xenes aspired to the modernity that some of their male compatriots and fellow artists were embracing" (Vallejo 512). Por sus escritos modernistas y sus ideas republicanas, se han seleccionado estas tres escritoras, cuyos poemas representan el comienzo de una nueva era para la mujer cubana. Borrero, Matamoros y Xenes son ejemplos explícitos de la estética modernista presente en revistas tan influyentes como El Fígaro.

Juana Borrero (1877–1896) fue una conocida pintora y poeta de La Habana. Esta muchacha empezó a escribir poemas con tan solo siete años, pero murió antes de cumplir los 18 (Morán ix). Escribió y publicó muchos poemas en su corta vida, por lo que se la describió como una poeta prodigiosa, alabada por autores tan importantes como Julián del Casal, José Martí y Rubén Darío. Era hija de la poeta Consuelo Pierra y del patriótico Esteban Borrero Echevarría, quienes la influenciaron en su desarrollo artístico y liberal. Los temas más importantes en la poesía de la joven son el amor, la muerte, la tristeza, la melancolía y la libertad. Según Rex Hauser, "[t]he hopes represented by her feminism were unique and perhaps ground-breaking for young women intellectuals everywhere, especially for Hispanic women" (113). Sus pensamientos esperanzadores influyeron en muchas otras poetas de la época, sobre todo en su hermana, Dulce María Borrero, que tras la muerte de Juana se convertiría en una figura clave para el feminismo cubano: "one of the leading feminists of her day" (Davies 114). Los conceptos de independencia y nacionalismo también aparecen marcados en la poesía de Juana Borrero. Como explica Gladys Zaldívar, "Juana Borrero puede integrar correctamente la nómina de autores de finales de siglo que constituyen esa primera generación republicana centrada al mismo tiempo en la lírica de temas heroicos nacionales" (80). La poeta creció en una familia con ideas liberales y republicanas, e incluso conoció a José Martí en Chicago, en una junta revolucionaria de aspecto político (Romeu 45).8

En su publicación de Rimas de 1892, la poeta de 15 años entonces nos deleita con un poema marcadamente nacionalista. "¡Esperad!" es un poema muy expresivo y apasionado, lleno de signos de admiración: "¡Libertad!" (11). Veamos el poema:

¡Descansan en el seno de la patriaque con valor heroico defendieronoponiendo los pechos generososdel enemigo al sanguinario acero! [End Page 101] Quizás nos culpan de mirar pasivosla agonizante convulsión de un pueblo,que pugna en vano por romper el yugoque lo mantiene, a su pesar, sujeto!Quizás ¡baldón mortal! nos juzgan cómplicesdel tirano, vendidos por el miedo,y al hijo espurio de la mártir Cubafulminan ya, terrible su desprecio!Nuestros hermanos los que sufren vivos¿por siempre ¡ay! siempre gemirán abyectos?¿Será para el país que defendisteisestéril ¡ay! el sacrificio vuestro?…¡No es posible!¡Esperad! ¡quizás no tardede la batalla entre el confuso estruendode ¡Libertad! el anhelado gritoen conmover vuestros sagrados restos!

La pieza está compuesta por cinco cuartetos con versos de arte mayor, por constar de versos endecasílabos asonantados. La poeta usa una rima libre, mostrando tendencias modernistas que se contrastan con la rima estricta tradicional, pero siguiendo una métrica rigurosa en los versos. Raquel Romeu explica que este poema específico "Trae una dedicatoria a Diego Vicente Tejera, poeta de fama reconocida, y patriota" (45). Por ello, podría ser una respuesta explicita al poema de Tejera "¡Viva Cuba!" publicado en el año 1891: "Juana seguramente conoció el poema de Tejera 'Viva Cuba' (1891)" (45). Sin embargo, si comparamos ambos, el poema de Juana Borrero parece ser más fuerte, potente y violento.9 Como argumenta Raquel Romeu, aunque parece ser el único poema patriótico publicado por la poeta, seguramente por su temprana muerte, la temática usada en "¡Esperad!" sería muy influyente para autoras posteriores.

Con esta pieza poética, Borrero vuelve al pasado para recordar los años de crisis de su isla. Según explica Romeu, el sentimiento patriótico se desvaneció tras "la cruenta Guerra de los Diez Años (1868–1878) que dejó la isla devastada y arruinada" (41). No obstante, al vivir la joven poeta en los años 90, experimenta nuevos tiempos en los que la Junta Revolucionaria prepara la batalla definitiva, devolviendo el patriotismo esperanzador a muchos cubanos.

La primera estrofa trata el sentimiento de patria que empujó a los revolucionarios del pasado a luchar contra la opresión de los españoles: "el yugo" (11). Además, se alude a los abatidos que perdieron la vida en la guerra del 68, otorgándoles un valor heroico. En la segunda estrofa la voz poética se incluye en un grupo pasivo [End Page 102] que mira el sufrimiento de su pueblo sin poder ayudar a sus compatriotas.10 Así pues, en la tercera se hace referencia a los cobardes que abandonaron la batalla vendidos por el miedo, aludiendo también a aquellos que sentían vergüenza por haber sobrevivido. En la cuarta estrofa, se menciona a los heridos de guerra, que viven sin saber si algún día serán recompensados con la libertad de su país.

En estas cuatro estrofas podemos distinguir algunos de los representantes mambís de aquel periodo: Los que murieron en la guerra, los que no pudieron hacer nada por ayudar, los cobardes que se vendieron al enemigo por miedo, y los sobrevivientes, avergonzados de no haber muerto en la batalla donde tantos perecieron. Curiosamente, la voz poética no hace referencias de género, clase, o raza, lo que significa que para Borrero no había diferencias entre cubanos, más que sus acciones heroicas o cobardes. De esta manera, queda en evidencia el nacionalismo inclusivo de la poeta, que se refuerza con el uso de la forma "nosotros:" "nos culpan de mirar pasivos", "nos juzgan", "Nuestros hermanos" (Borrero 11).

En las primeras cuatro estrofas se describe la ausencia de esperanza y el sentimiento colectivo de desilusión por la pérdida de la guerra del 68: "Nuestros hermanos los que sufren vivos" (11). Sin embargo, en la última estrofa la voz poética grita ¡esperad!, introduciendo un tono esperanzador que presagia la victoria de Cuba. Esta estrofa representa la ilusión que los cubanos necesitan para unirse nuevamente a la lucha: "¡Libertad! el anhelado grito" (11). Borrero anuncia con pasión la liberación de su pueblo que, como una premonición, llegaría en 1898.

Este es sin duda un poema modernista, ya que la voz poética expresa un sentimiento de decadencia, de crisis y de angustia: "la agonizante convulsión de un pueblo", "Nuestros hermanos los que sufren vivos", "siempre gemirán abyectos", "terrible su desprecio", "el confuso estruendo" (11).11 Gracias a estos ejemplos podemos comprobar que el modernismo se caracteriza por un discurso que aborda cuestiones de consecuencias sociales y políticas (Jrade 4). Juana Borrero escribe esta composición poética en una época de renacimiento social, donde el pueblo cubano se preparaba para la guerra definitiva, por lo que añade un final esperanzador para animar al bando republicano.

Otra mujer de la época que también identificamos como independentista es la poeta cubana Mercedes Matamoros (1851–1906).12 Sus primeros trabajos son artículos costumbristas en prosa que se publican en 1867, cuando la joven tenía tan solo 16 años (Aguilar 38). Sin embargo, terminó haciéndose más conocida por su [End Page 103] poesía. Como explica María Alejandra Aguilar, "Matamoros no solamente inauguró la poesía intimista femenina, sino que también renovó el lenguaje poético, por lo cual debe ser considerada una figura clave del modernismo latinoamericano" (38). Durante la Guerra de los Diez Años la escritora guardó silencio, al igual que los pocos poetas que permanecieron en las ciudades (Romeu 58). En 1879 Matamoros participa en un certamen de sonetos en Matanzas donde presenta "La muerte del esclavo." Este soneto es "citado como uno de sus mejores poemas por críticos cubanos" (59). Con su verso "Y más vale morir que ser esclavo", la voz poética expresa su rechazo rotundo a la esclavitud, que no sería abolida en Cuba hasta el año 1886 (Matamoros, Obra poética 170). He aquí el poema:

Por hambre y sed y hondo pavor rendido,del monte enmarañado en la espesura,cayó por fin entre la sombra oscurael miserable siervo perseguido.Aún escucha a lo lejos el ladridodel mastín, olfateando en la llanura,y hasta en los brazos de la muerte duradel estallante látigo el chasquido.Mas de su cuerpo ante la masa yertano se alzará mi voz conmovedorapara decirle:—¡Lázaro, despierta!—¡Atleta del dolor, descansa al cabo!que el que vive en la muerte nunca llora,y más vale morir que ser esclavo.

(170)

Aunque "La muerte al esclavo" se refiere principalmente a la esclavitud racial, también se ha interpretado de otra manera: "Es conveniente notar que, si bien el esclavo simbólicamente puede remitir a la situación de sometimiento de los cubanos al yugo español, también se vincula a la situación de opresión en que vivía la mujer" (Aguilar 40). Este poema se puede entender como una crítica contra el dominio de España, e incluso contra la opresión al sexo femenino. Comparar la situación del esclavo con la de la mujer era una práctica común ya iniciada por escritoras como su compatriota Gertrudis Gómez de Avellaneda, con su novela Sab de 1841: "¡las mujeres! ¡Pobres y ciegas víctimas! Como los esclavos, ellas arrastran pacientemente su cadena y bajan la cabeza bajo el yugo de las leyes humanas" (270). Así pues, podemos comprobar que tanto Avellaneda como Matamoros fueron bastante explícitas sobre sus opiniones, teniendo en cuenta la época en que vivían.

Tras una pausa de ocho años fuera de la escena cultural, debido a motivos familiares y económicos, Matamoros vuelve al ámbito público en 1892 con su primer libro, Poesías Completas, que recopilaba todo lo que había publicado hasta el momento (Aguilar 40). Poco después de la victoria cubana, en marzo de 1899, la autora publica un poema titulado "Á la Bandera Cubana—Rondel" en el número 12 de la revista El Fígaro. En este poema aparecen tres estrofas de versos de arte mayor con rima asonante. Al igual que Borrero, Matamoros escribe este poema de manera expresiva y apasionada, con varios signos de exclamación, y se lo dedica a la bandera cubana y a todos los héroes que lucharon por su país: [End Page 104]

¡Bajo el cielo de Cuba brille tu estrellacual resplandor eterno de eternal gloria!¡que de sus nobles héroes la gran memoriaviva, con cifras de oro, grabada en ella!De la Justicia el triunfo siempre en la Historiaproclama con orgullo, fúlgida y bella!¡bajo el cielo de Cuba brille tu estrellacual resplandor eterno de eternal gloria!La libertad, segura de su victoria.arrogante en mi patria por fin descuella:y pues ya dejó sólo su triste huellala dura tiranía muerta en la escoria …¡bajo el cielo de Cuba brille tu estrella!

En la primera estrofa la voz poética describe la estrella de la bandera como un símbolo de resplandor eterno y menciona a los héroes del pueblo cubano que quedarán en la memoria. En la segunda estrofa se hace referencia al triunfo de Cuba en 1898. Matamoros escribe "Justicia" e "Historia" con mayúsculas, para hacer hincapié en estos dos conceptos que pueden interpretarse desde una perspectiva nacionalista, pero también feminista (85). En la tercera y última estrofa nos encontramos con la idea de liberación, también presente en la mayoría de los poemas nacionalistas cubanos de esta época: "La libertad, segura de su victoria" (85). El poema empieza y termina con el mismo verso: "¡Bajo el cielo de Cuba brille tu estrella!" (85). Asimismo, la estrella de la bandera es un símbolo de libertad representada en El Fígaro con la figura de la mujer (A.4.). Este retrato puede interpretarse como una premonición de que las cubanas conseguirían independizarse tanto del imperio español como del patriarcado.

Por otro lado, este poema presenta una écfrasis, o representación verbal de un objeto visual, por el hecho de describir la bandera de Cuba con su estrella como símbolo libertador. Además, entre los versos se describen elementos visuales y coloridos, representativos del modernismo. La escritura de la poeta refleja la influencia modernista al usar imágenes donde aparece o se sugiere el color dorado: resplandor, oro, brillo. En el modernismo hispanoamericano surgen escritores que rompen con las normas cromáticas tradicionales establecidas anteriormente. Según Iván Schulman, "al igual que Martí, Darío, Silva y Casal, Nájera adoptó colores como el azul, el oro, el rojo, el blanco y el verde como matices predilectos y los incorporó en su poesía y en su prosa con un sentido simbólico parecido al que tiene en los otros modernistas" (1). En este caso, Mercedes Matamoros se une a estos escritores usando el dorado, color que resultó ser uno de los símbolos cromáticos predilectos del movimiento modernista latinoamericano, al igual que el azul. Sin embargo, Matamoros va más allá, porque no solo nombra colores, sino que proporciona imágenes sensoriales: brillo, resplandor.13 Al mismo tiempo, la reiteración de palabras [End Page 105] como eterno y eterna, y la repetición del verso patriótico "Bajo el cielo de Cuba brille tu estrella", otorga a este poema un tono musical, característico del periodo modernista.14

El mensaje patriótico de Matamoros también se aprecia en la poesía de Nieves Xenes, que igualmente, decide unirse a la causa nacionalista en este periodo histórico. Xenes (1859–1915) fue otra de las poetas modernistas cubanas, con influencias románticas, que empezó a escribir poemas con tan solo 16 años, y sin que nadie la animara (Vallejo 511). En la poesía de Xenes los temas más apasionados y recurrentes son el amor y el patriotismo, aunque también son comunes la tristeza y la soledad. En "Nocturno" se refiere directamente a su estado anímico cuando dice: "y yo estoy como siempre: triste y sola" (32). Igualmente, en "Noche eterna" expresa metafóricamente los mismos sentimientos: "en el triste desierto de mi alma siempre es de noche" (41). Por otro lado, su patriotismo la llevó a hacer explícito su nacionalismo cubano, lo que se puede comprobar en los poemas del apartado "Evocaciones de Patria", perteneciente a su libro Poesías, publicado en 1915 y editado por su amiga Aurelia Castillo de González (45). Fue una escritora muy conocida en su época, no sólo en Cuba, sino también en otras islas caribeñas: "Her work was quite well known during her life time, appearing not only in the most notable publications of Havana, such as La Habana Elegante, El Fígaro, Letras, and Cuba y América, but also in periodicals of the other Caribbean islands" (Vallejo 511).

Asimismo, la autora hizo importantes contribuciones a la revista El Fígaro. En el número especial de febrero de 1899, "Consagrado a la Revolución Cubana", varias autoras escriben poemas revolucionarios con títulos tan representativos como "¡Hurrah!" y "Libertad" (A.2.). Para esta ocasión, Xenes publica un poema titulado "A la Bandera Cubana", que también aparece en su libro Poesías:

Te alzó con mano firme el heroísmo,de patriótico amor enagenado [sic],sobre un pueblo oprimido y humillado,como un rayo de luz sobre un abismo.El yugo del odioso despotismo,por crímenes sin cuento ensangrentado,rompió bajo tus pliegues, denodado,en desigual combate, el patriotismo.Tú, que sólo ondulaste estremecida,de la batalla al pavoroso estruendo,sobre escenas de duelo, horror y muerte,¡flota sobre la patria redimida,cual talismán sagrado, protegiendoa un pueblo libre, venturoso y fuerte!

(56)

En esta pieza poética nos encontramos con temas parecidos a los que discute Matamoros. Con respecto a la métrica, este poema es un soneto de arte mayor con dos cuartetos [End Page 106] y dos tercetos. Aunque solo se usen signos de exclamación en la última estrofa, también presenta un tono expresivo y apasionado, por introducir violentas acusaciones: "odioso despotismo" (56).

La primera estrofa está dedicada a la memoria del pueblo cubano que, por muchos años, fue "oprimido y humillado" por los españoles (56). En "rayo de luz sobre un abismo", la luz simboliza la estrella que brilla sobre el cielo cubano y el abismo se refiere a los años de guerra y muerte (56). En la segunda estrofa, la voz poética trata la tiranía de la colonización española, que ensangrentó el país con crímenes de guerra: "El yugo del odioso despotismo" (56). La tercera estrofa describe las horribles escenas de la guerra en las que Cuba se horroriza por la muerte y el dolor de su gente. No obstante, en la última estrofa la poeta presenta a Cuba como un pueblo "libre, venturoso y fuerte" que, gracias al talismán de la patria, consiguió por fin vencer al enemigo. Este esperanzador talismán protege al pueblo cubano y da a la gente razones para seguir luchando (56). Así pues, el talismán y la estrella son ambos símbolos de esperanza y libertad.

En cuanto al lenguaje poético, nos encontramos con otro ejemplo de écfrasis, al hacerse una representación verbal de la bandera cubana. Asimismo, aparecen varias metonimias cuando se usa pueblo para referirse a los cubanos: "un pueblo oprimido y humillado", "pueblo libre, venturoso y fuerte" (56). Desde la perspectiva feminista, estos versos se pueden interpretar como una defensa de los grupos oprimidos que luchan para ser liberados. Además, la figura opresora del imperio español aparece representada por medio de una metáfora que podría interpretarse igualmente como el patriarcado: "El yugo del odioso despotismo" (56). De esta manera, la autora usa varios recursos poéticos y su estilo femenino propio para contribuir a la escena modernista del momento con un tono apasionado y directo.

"Al pueblo de Cuba" es otro poema nacionalista de Nieves Xenes escrito en 1906 y que se refiere a los eventos sucedidos durante la Guerrita de Agosto del mismo año. La poeta se remonta al pasado y recuerda a los que derramaron su sangre por la independencia cubana:

Pueblo que ayer, en lucha pavorosa,tu libertad sagrada defendiste,no pierdas el derecho que adquiristederramando tu sangre generosa.No olvides en inercia vergonzosala empresa que valiente a cometiste;no abandones la senda que emprendiste,cumple abnegado tu misión gloriosa.¡Heroico paladín de santa idea,sé grande como ayer en la pelea,no te ciñas tú mismo tu mortaja;no en mezquinas e inútiles porfíasagotes tus potentes energías;si libre quieres ser, piensa y trabaja!

(Poesías 66) [End Page 107]

En estas cuatro estrofas, la voz poética hace una reflexión para recordar a los caídos y para continuar con la labor que los revolucionarios empezaron. En el último verso del poema, se nos recuerda que la libertad exige un esfuerzo: "si libre quieres ser, piensa y trabaja!" (66). Nos encontramos con la idea de libertad, que solo se puede obtener usando estratégicamente la razón y el pensamiento, trabajando duro y luchando por unos ideales justos y merecidos. Este último verso es especialmente significativo, porque es un consejo que podría ir dirigido también a la mujer de la época, lo que demuestra que el tema nacionalista y el tema feminista están conectados de muchas maneras. Al igual que Cuba, las mujeres debían trabajar duro cooperativamente para conseguir su libertad. Esta pieza podría estar inspirada en el poema de Juana Borrero "¡Esperad!", por su similar temática de recuerdos dramáticos, pero esperanzadores a la vez.

Igualmente, el poema de Borrero "¡Esperad!" y el artículo de Aurelia Castillo "Esperemos" comparten cierta similitud en cuanto al título, al mensaje y al final esperanzador. Aunque Borrero relata la derrota de la Guerra de los Diez Años, en la última estrofa la voz poética grita al aire "¡Esperad!", porque intuía que la independencia estaba por llegar (11). De la misma manera, Castillo escribe sobre la opresión femenina, transmitiendo a sus compatriotas que debían ser pacientes, ya que en otros países la mujer empezaba a reclamar sus derechos, y tal libertad de género terminaría llegando a Cuba. Aurelia Castillo sostiene que las mujeres cubanas deberían de luchar por su independencia como país primero, para después poder ocuparse del problema del patriarcado que las oprimía de diferente manera. Ambas escritoras tienen un presagio de que la libertad, tanto independentista como feminista, llegaría pronto, por lo que debían "esperar".

Por otro lado, los poemas nacionalistas mencionados de Borrero y Xenes son realistas y muestran Cuba desde varias perspectivas: un pueblo oprimido y humillado, pero también heroico y patriótico. Sin embargo, Matamoros relata una escena idealista y metafórica de la situación, centrándose en la estrella de la bandera como símbolo de esperanza, y dejando los hechos históricos en un segundo plano. No obstante, estos poemas independentistas tienen detalles en común, ya que todos ellos expresan un mensaje nacionalista inclusivo. Las autoras discutidas no hacen referencia a ninguna diferencia de clase, género o raza dentro de la sociedad cubana, incluso cuando la esclavitud era todavía una práctica común. Tan solo presentan a los personajes como vencedores, vencidos o perecidos y traidores. Así pues, en este contexto histórico y desde la perspectiva cubana, el bando de los opresores y el de los oprimidos se representan describiendo al imperio español como el yugo finalmente vencido, y a los cubanos como las víctimas que terminan convirtiéndose en héroes vencedores. Del mismo modo, todas ellas comparten la postura de las campañas de la época dirigidas a atribuirle a España una reputación moral de crueldad y violencia (Stucki 193).

Esta tradición femenina cubana de atacar al opresor y defender al oprimido resultaría en la crítica al patriarcado y la defensa de la mujer. El movimiento feminista de principios del siglo xx se desarrolla altamente influenciado por la figura de la guerrillera mambisa y por el nacionalismo cubano aparente en la poesía femenina, lo que Catherine Davies explica en su artículo previamente mencionado. La autora argumenta que, aunque las mujeres participaron activamente en las guerras de independencia, [End Page 108] al conseguir la victoria no se las incluyó en las reformas del país: "But women were not given the vote until 1934 and female suffrage was not ratified until 1940. Ultimately, women were not invited to the feast" (107). Sin embargo, el sentimiento nacionalista de las escritoras de finales del xix sin duda despertó a las cubanas del xx, influyendo en la escritura de autoras como Storni, Ibarbourou, Mistral y Agustini y resultando en el movimiento feminista, encabezado por personajes tan relevantes como la hermana de Juana Borrero, Dulce María Borrero. Aunque ninguna de las autoras discutidas llegó a ver el éxito feminista de 1934 y 1940, al menos Xenes, Matamoros y Castillo pudieron disfrutar de la victoria de 1898, y asistieron al nacimiento de la República de Cuba, que se proclamaría en 1902 (Rodríguez 77).

Conclusiones

En este contexto se discuten tres términos que influyeron a las escritoras cubanas de finales del xix y principios del xx: nacionalismo, modernismo y feminismo. Las guerras de independencia cambiaron la estructura tradicional de la nación cubana, y la figura de la mujer se hizo más relevante en la sociedad, realizando todo tipo de trabajos. Para las poetas de Cuba, el modernismo se desarrolló como una plataforma de transición entre el romanticismo patriarcal y la poesía femenina de afirmación nacionalista. Este movimiento, aunque principalmente artístico y literario, proporcionó libertades a la mujer que le permitieron introducirse en el mundo político del hombre, generando cambios en la esfera social y pública de periódicos y revistas.

Borrero, Matamoros, Xenes y Castillo se influenciaron unas a otras y usaron el modernismo y el nacionalismo para compartir sus ideas contra la opresión, alejándose de la representación de mujeres románticas y sumisas, y apoyando a la mambisa guerrillera. El modernismo introduce innovaciones femeninas en cuanto a libertad artística y nacionalismo inclusivo, herramientas con las cuales estas poetas cambian las reglas establecidas de la sociedad tradicional, criticando a los opresores del imperio español, a la esclavitud, e indirectamente, al patriarcado. Estas escritoras se apropian de ambos movimientos estratégicamente para que los lectores cubanos y los soldados del Ejército Libertador se sientan identificados con los versos de estos poemas, así pues, creando una conexión entre la poeta y el revolucionario republicano, con la esperanza de que la independencia otorgara más derechos a la mujer.

La nación y el patriarcado son dos conceptos "imaginados" que no se pueden tocar, pero que forman parte inherente de países como Cuba. Las poetas defienden su nación contra la opresión española, e indirectamente, están criticando la estructura patriarcal, donde el hombre se identifica a sí mismo como figura opresora. Las autoras cubanas eran conscientes del movimiento feminista que tenía lugar en las grandes ciudades de Norte América y Europa a lo largo del siglo xix, como comenta Castillo de González en su artículo "Esperemos". Sin embargo, al estar inmersas en los años de guerra, no podían dedicarse a la causa feminista. Aurelia Castillo sabía que debían deshacerse del problema exterior primero, el colonialismo, para poder ocuparse seguidamente del problema interior en la isla, el patriarcado. Como explica la autora, ya estaban preparándose silenciosamente para aprovechar lo que otras [End Page 109] luchadoras habían conseguido y conquistado en los centros culturales de otros países (Castillo 67). Así pues, el nacionalismo femenino del siglo xix funciona como una transición estratégica hacia el feminismo cubano, que se desarrollaría en la primera mitad del siglo xx.

Los escritos y las vidas de estas poetas son todavía un campo fértil de investigación y, por lo tanto, debemos seguir revisando sus aportaciones para legitimar el papel estratégico de la mujer cubana en este periodo histórico. Aunque este trabajo de investigación se ha centrado en examinar poemas nacionalistas escritos por mujeres cubanas, sería necesario realizar un análisis comparativo que añadiera también poemas de hombres independentistas de la época, como José Martí y Julián de Casal, entre otros. En ese caso, podríamos comprobar si el sexo masculino difundía un nacionalismo cubano inclusivo en su escritura, al igual que estas escritoras discutidas, quienes no hacen diferencias de clase, raza ni sexo. Asimismo, al haber discutido tan solo poemas pertenecientes a mujeres republicano-independentistas, sería de gran provecho seleccionar y analizar también poemas a favor del imperio español, lo que aportaría otros puntos de vista. En definitiva, estas son algunas de las contribuciones académicas que pueden llegar a esclarecer el por qué del tardío movimiento feminista en Cuba, que como se ha discutido, se puede teorizar que nació del sentimiento nacionalista cubano, de la poesía modernista y de la figura de la heroica mambisa.

Benjamín García Egea
University of South Carolina

OBRAS CITADAS

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APÉNDICE

Poemas e imágenes de la revista El Fígaro en Microfilm, procedentes del archivo documental de Thomas Cooper Library: University of South Carolina

A1. El Fígaro. Febrero 1895
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A1.

El Fígaro. Febrero 1895

A2. El Fígaro. Febrero 1899
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A2.

El Fígaro. Febrero 1899

A3. El Fígaro. Enero 1899 Ilustración: Del Barrio
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A3.

El Fígaro. Enero 1899 Ilustración: Del Barrio

A4. El Fígaro. Enero 1899
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A4.

El Fígaro. Enero 1899

Footnotes

1. Vallejo explica que Xenes formaba parte "of the intellectual circle of the Borrero family and the 'Conversaciones literarias' held at the home of Dr. José María Céspedes (Castillo de González xi), where the Uhrbach and Borrero families (including Juana [1877–1896]), Julián del Casal, and women writers like Luisa Pérez de Zambrano (1837?–1922), Mercedes Matamoros (1851–1906), Aurelia Castillo de González (1842–1920) and others came together for tertulias" (511–12). Como asegura Romeu: "Tanto doña Lola como Aurelia Castillo pertenecieron al círculo literario de la época y sostuvieron correspondencia y cierto grado de Amistad con Juana Borrero" (55).

2. Debemos entender que estas autoras podían escribir y publicar sus trabajos porque pertenecían a la élite de mujeres del momento, ya fuera por clase social, educación o por conexiones, que les permitía moverse por los cenáculos modernistas.

3. Según Salgado: "La crítica feminista señala que la autobiografía y el autorretrato son géneros prominentemente masculinos. Ha sido el varón quien ha escrito su vida para modelar a las generaciones futuras, pero la mujer, al carecer de vida pública y haber sido conminada por la iglesia a guardar silencio, no ha tenido grandes oportunidades de hablar de sí misma, viéndose limitada a expresarse en géneros considerados femeninos y marginados por el canon" (211-12).

4. En este proyecto de investigación se sigue la grafía moderna. Sin embargo, las citas de los documentos originales, como los artículos de El Fígaro, se mantienen con la ortografía del siglo xix o con los errores de imprenta correspondientes a estas antiguas ediciones. Las irregularidades aparecerán seguidas de [sic] para no confundir al lector.

5. Según Skledar-Matijevic: "A pesar del hecho de que el desarrollo de la literatura escrita por mujeres en la América Hispana coincide con el desarrollo del feminismo por todas partes, las obras de las autoras mencionadas son casi desprovistas de implicaciones políticas" (126).

6. Los términos "mambí" y "mambisa" (mambises/mambisas) se usan para referirse a los guerrilleros independentistas cubanos que lucharon en la Guerra de los Diez Años (1868–1878) y en la guerra de Independencia (1895–1898).

7. A sus espaldas podemos ver lo que parece ser una versión de la bandera norteamericana, que muestra alrededor de 50 estrellitas, dando a entender que Cuba sería o era otro estado más de la Unión estadounidense. Además, esta mujer mambisa que saluda de forma militar, podría estar vestida con ropa del Ejército Interventor norteamericano, ya que la chaqueta que aparece en este dibujo no es típica del Ejercito Libertador cubano. Esta representación de la mujer mambisa en la época daba más visibilidad al sexo femenino y lo incluía en el marco nacionalista, lo que indiscutiblemente tenía connotaciones políticas.

8. Como explica Font y Quiroz: "José Martí (1853–1895) contributed decisively with his pen and organizational skills to Cuba's independence from Spain. Although Martí died in action before the formation of an independent republic, he has since been hailed as a heroic martyr inspiring Cuban republican traditions" (1).

9. Otro poema que pudo servirle de referencia a Borrero es "Sueño con claustros de mármol." Este poema de Martí fue publicado en Versos sencillos en 1891. En sus versos, Martí expresa que los cubanos están acostumbrados a vivir sin libertad, y crítica a aquellos que no van a la guerra, que es precisamente lo que señala Borrero en "¡Esperad!". Asimismo, Borrero hace uso de un tono violento y defensivo como el de Martí (Agradezco esta referencia a Jorge Camacho).

10. Aunque este poema se publica en 1892, sabemos que Juana Borrero tampoco fue a la guerra decisiva en 1895, quizás porque sus padres no se lo permitieron. En 1896, los Borrero se marchan al exilio obligados por causas políticas, y Juana Borrero muere el 9 de marzo de 1896 en Cayo Hueso, antes de que terminara la guerra. Su novio, Carlos Pío Uhrbach muere al año siguiente, el 24 de diciembre, en los campos de la revolución (Morán xxi).

11. Según Ricardo Gúllon, "A los modernistas se les llamó decadentes, y el decadentismo estuvo de moda en el fin de siglo" (105).

12. Era amiga de Martí incluso antes de la guerra, y escribió poemas a favor de los antiguos indígenas que fueron barridos por la colonización, lo que es también un tema patriótico-nacionalista e inclusivo (Agradezco esta referencia a Jorge Camacho).

13. El modernismo estuvo influenciado también por el parnasismo, característico por el "gusto por la plasticidad o visualidad extremadas: la claridad lineal de las formas, la rotundidad del color brillante y prestigioso, el empleo decorativo de los materiales nobles y suntuarios (el oro, la plata, los mármoles, la seda, las pedrerías …)" (Olivio 29).

14. Como explica Ricardo Gullón sobre el modernismo: "se buscan efectos musicales de la palabra y los viejos ritmos estallan por todas partes" (14).

Additional Information

ISSN
2165-6185
Print ISSN
0018-2206
Pages
95-112
Launched on MUSE
2020-03-07
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