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Latin American Research Review 38.1 (2003) 135-168



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La apoteosis del Leviathan:
El estado en Buenos Aires durante la primera mitad del XIX

Juan Carlos Garavaglia
École des Hautes Études en Sciences Sociales

[Cuadro]

Leyendo casi cualquier estudio sobre la historia de Iberoamérica durante la primera mitad del siglo XIX, comprobamos fácilmente que el "Estado" es un personaje central. Hace y deshace, se halla siempre en el centro de las decisiones y tiene un desempeño actoral relevante en la resolución de todos los conflictos. 1

El "Estado" es el actor por excelencia de la historia de esos primeros cincuenta años de vida independiente en América Ibérica. Pero, salvo escasísimas excepciones, nadie parece preocuparse mucho por definir y analizar en que consiste realmente ese "Estado" del que todos hablan y a quien todos otorgan el primer lugar de la escena. Como si la cosa fuera tan evidente que no valiese la pena entrar en detalles molestos. Por el contrario, resulta obvio que no es obvio. Ni el "Estado", ni sus tan celebrados aparatos: ideológico, jurídico, burocrático, militar—aparatos que parecen tener vida propia—han sido objeto de una discusión seria y pensamos que ya es hora intentar aunque sea un muy pequeño comienzo.

En este trabajo nos centraremos sobre uno de los aspectos del Estado del siglo XIX en América Ibérica: su papel coercitivo; este papel del Estado resulta agigantado en las condiciones en las que nació—o renació—y se desarrolló en América desde 1810 en adelante: guerras de Independencia, guerras civiles, guerras entre las nacientes repúblicas; el siglo XIX y en especial, los años que llegan hasta la Guerra del Pacífico, abundan en conflictos armados de todo tipo. Ello elevó a niveles casi insoportables el peso de los ejércitos en los presupuestos del Estado y también—la presencia de generales, mariscales supremos y otras alimañas por el estilo, así lo demuestra—como consecuencia inevitable, otorgó a los señores de la guerra el primer lugar del Estado en esas nuevas naciones. [End Page 135] Desde ya que los años posteriores no fueron avaros en figuras militares, pero, parecería que Roca o Porfirio Díaz, si bien iniciaron sus carreras políticas en el ejército, desarrollaron después un arco de alianzas políticas que exceden claramente el ámbito castrense. Por supuesto, somos conscientes que las formas de dominación van mucho más allá del mero ejercicio de la fuerza y hemos estudiado ya el problema de la dominación simbólica en otros trabajos; pero, en este artículo hemos querido voluntariamente detenernos en los aspectos meramente coercitivos de las formas que adquiere la dominación estatal. En una palabra, retomando una propuesta de Oscar Oszlak, veremos de qué modo se verificaba en la época la preminencia del "orden" sobre el "progreso". 2

Estado y Coercion

¿Cuál es la relación entre la noción de Estado y el problema de la coerción? Max Weber, en su primera definición acerca del Estado en Economía y sociedad, dice que es una "comunidad humana que reivindica—con éxito—el monopolio del uso legítimo de la coacción física sobre un territorio determinado" (1056).Partiremos de ella, pero, la transformaremos un poco en los términos de Pierre Bourdieu, diciendo que "el Estado reivindica con éxito el uso legítimo de la violencia física y simbólica sobre un territorio y sobre el conjunto de su población". 3 Weber amplía después aquella primera definición, afirmando un poco más adelante que

El Estado es una relación de dominio de hombres sobre hombres basada en el medio de la coacción legítima (es decir: considerada legítima). Así pues, para que subsista es menester que los hombres dominados se sometan a la autoridad de los que dominan en cada caso. 4 [End Page 136]

Es...

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Additional Information

ISSN
1542-4278
Print ISSN
0023-8791
Pages
pp. 135-168
Launched on MUSE
2003-04-03
Open Access
No
Archive Status
Archived
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