Abstract

Francisco de Arango y Parreño fue el gran auspiciador del liberalismo económico en Cuba desde fines del siglo XVIII hasta las primeras décadas del XIX. El pensamiento económico de Arango estuvo a la altura del de Adam Smith, cuya obra conocía. Si bien el pensador escocés dejó un legado teórico en su libro The Wealth of Nations (1776), el cubano expresó sus ideas tanto económicas como culturales sobre todo en su correspondencia con la Corona. Arango supo utilizar las coyunturas políticas y económicas de su tiempo para conseguir la liberalización de las relaciones comerciales, el fomento de la trata de esclavos y la consolidación del sistema de producción esclavista, lo cual condujo a un intenso desarrollo de la economía y de la agricultura colonial en Cuba. Una vez alcanzado el auge económico deseado y hecho patente la necesidad de introducir nuevas tecnologías para mantener la competitividad en el mercado mundial, su objetivo fue acelerar la introducción de mano de obra libre y blanquear tanto la producción como la población mediante la abolición del tráfico. Para conseguir la aprobación de la Corona, Arango utiliza en su correspondencia representaciones del sujeto africano basadas en los estereotipos del esclavo dócil y el esclavo rebelde. Por lo general, para fomentar la trata usa la imagen del esclavo dócil en relación con Cuba, mientras que la del rebelde la asocia con Haití. Para apoyar el blanqueamiento, sin embargo, le atribuye la rebeldía al sujeto de origen africano en Cuba. Además de trazar cómo Arango modifica su posición respecto a la trata para favorecer los intereses económicos y culturales de la oligarquía, este ensayo analiza cómo las construcciones dicotómicas del sujeto dócil y el rebelde son centrales en su discurso.

Francisco de Arango y Parreño was the leading proponent of economic liberalism in Cuba from the end of the eighteenth century through the initial decades of the nineteenth century. Arango's economic thinking was comparable to that of Adam Smith, with whose work he was acquainted. While the Scottish thinker left a legacy of economic theory in The Wealth of Nations (1776), the Cuban thinker expounded his economic and cultural ideas in his correspondence with the Spanish Crown. Arango knew how to exploit the juncture of politics and economics in order to obtain the liberalization of commercial relations between Spain and its Cuban colony, to expand the slave trade, and to consolidate the slavery-based system of production that led to the agricultural and general economic development of Cuba. Upon achieving his economic aims and making clear the need for the introduction of new technologies in order to maintain Cuba's competitiveness in the global market, he turned his attention to the introduction of free labor in Cuban agriculture and to the "whitening" of the Cuban population in general through the abolition of the slave trade. In order to secure royal approval of his various projects, Arango employs the stereotypes of the "docile slave" and the "rebellious slave" to characterize the African subjects of his official correspondence. Generally, when promoting the slave trade in Cuba, he presents the image of the docile slave of Cuba in contrast to the rebellious slave of Haiti. In order to support his "whitening" project, however, he attributes slave rebelliousness to the population of African origin in Cuba. In addition to tracking how Arango modifies his position with respect to slave trade in order to protect the economic and cultural interests of the Cuban oligarchy, this essay shows how the dichotomous constructions of docile and rebellious subject are central to his discourse.

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Additional Information

ISSN
1548-2464
Print ISSN
0361-4441
Pages
pp. 45-61
Launched on MUSE
2005-06-15
Open Access
No
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