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Literatura y Distorsión: Entrevista a Juan Gabriel Vásquez

From: Nuevo Texto Crítico
Volume 24-25, Number 47-48, 2011/2012
pp. 203-209 | 10.1353/ntc.2011.0000

In lieu of an abstract, here is a brief excerpt of the content:

Juan Gabriel Vásquez (Bogotá, 1973) estudió inicialmente Derecho, aunque desde mucho antes sabía que lo suyo era la literatura. Tempranamente publicó dos novelas que prefiere olvidar; al terminar sus estudios se trasladó a París –donde se doctoró en Literatura Latinoamericana–, y de ahí a la región de Ardenas (Bélgica), espacios donde se ubican los relatos que reunió en Los amantes de Todos los Santos (2001). Posteriormente se trasladó a Barcelona, ciudad en la que actualmente reside y donde ha escrito sus últimos libros, comenzando por Los informantes (2004), elegido por la revista Semana como uno de los libros colombianos más importante de los últimos veinticinco años y fue finalista del Independent Foreign Fiction Prize del Reino Unido. Luego publicó Historia secreta de Costaguana (2007), novela con la cual obtuvo el premio Qwerty (Barcelona) a la mejor novela en castellano, y el premio de la Fundación Libros & Letras (Bogotá). Su último novela, El ruido de las cosas al caer (2011), ganó el premio Alfaguara en su versión de 2011. También ha publicado un libro de ensayos, El arte de la distorsión, ensayos literarios (2009), y la primera biografía de Joseph Conrad en español, titulada Joseph Conrad: el hombre de ninguna parte (2004). Publica asiduamente ensayos, reseñas y crónicas, principalmente para revistas como Letras Libres, Cuadernos Hispanoamericanos, Lateral, El Malpensante.

Raúl Rodríguez Freire: Tu última novela, El ruido de las cosas al caer, nos lleva a una década que estuvo marcada por el poder de Pablo Escobar, una época donde violencia y miedo se entrecruzaban para no separarse. Es más, Antonio Yammara, quien nos narra esta historia, señala que “el miedo era la principal enfermedad de mi generación”. Yammara nació tres años antes que Juan Gabriel Vásquez, de manera que, aparte de compartir un nombre, deben de haber compartido también la misma enfermedad. Podrías hablarnos de esos años, y sobre el impacto que tuvo en tu generación.

Juan Gabriel Vásquez: Eso es justamente lo que traté de hacer en la novela. Es decir: la novela es una meditación de 259 páginas sobre lo que fueron esos años. Sí, Yammara es parte de mi generación, una suerte de hermano mayor que nunca tuve, y a él me unen varias experiencias: los estudios de Derecho, los recorridos por cierta zona de Bogotá… Pero me separa de él su destino violento. A veces se me ocurre que la novela es autobiográfica, sí, pero no porque cuente lo que me ha pasado a mí, sino porque cuenta lo que yo he temido siempre que me pasara. Es decir, no está construida con mis experiencias, sino con mis miedos. Que son tan autobiográficos como lo que a uno le ha pasado, ¿no? En fin, yo creo que esos años transformaron a la gente que creció en ellos, y he tratado de preguntarme cómo. Pero si lo pudiera hacer en menos palabras, no habría escrito la novela.

RRF:

El miedo también debe de haberse cruzado con tus lecturas, con tu formación y con tu escritura ¿Cómo surgen estas actividades y, sobre todo, como se establecen, hasta llegar a convertirse en el centro de tus actividades, de tu vida?

JGV:

Yo había escrito siempre, desde niño (mi primer cuento se publicó en el anuario del colegio cuando yo tenía ocho años), y desde niño entendí el mundo a través de los relatos. Crecí rodeado de libros, crecí en una casa donde la lectura ocupaba una parte importante de la rutina diaria. En casa no se leía porque leer fuera “bueno” o nos hiciera “mejores”, sino porque era apasionante. Al entrar a estudiar Derecho, ese pasatiempo apasionante se convirtió poco a poco en un vicio. Los vicios, como los placeres, no tienen fondo: comencé a leer con una furia y una voracidad que ahora me dan un poco de miedo: dos, tres libros por semana. Con razón mis resultados universitarios no son los mejores. Y el punto de inflexión llegó a...



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