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2008: Nuit de chien / This Night / Diese Nacht

From: Nuevo Texto Crítico
Volume 23, Numbers 45-46, 2010
pp. 221-223 | 10.1353/ntc.2010.0010

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Sami Frey como Barcala

Nuit de Chien / This Night / Night / Diese Nacht (Portugal, Alemania, Francia 2008), 110 minutos. Director: Werner Schroeter. Guión: Werner Schroeter y Gilles Taurand sobre novela Para esta noche de Juan Carlos Onetti. Fotografía: Thomas Plenert. Música: Eberhard Klole. Sonido: Pierre Tucat. Montaje: Bilbo Calvez, Julia Gregory, Peter Przugodda. Intérpretes: Pascal Greggory (Ossorio), Bruno Todeschini (Morasan), Amira Casar (Irene), Sami Frey (Barcala), Eric Caravaca (Villar), Nathalie Delon (Mme. Risso), Marc Barbé (Vargas), Jean-Francois Stévenin (Martins), Bulle Ogier (Doña Inés), Laura Martin (Victoria), Mostefa Djadjam (Granowsky), Pascale Schiller (Agnés), Lena Schwarz (Rosaria), Oleg Zhukov (Max). Productores: Paulo Branco, Frieder Schlaich, Eileen Tasca.

La improbable combinación artística entre el imaginario literario de Juan Carlos Onetti y el fílmico de Werner Schroeter se titula Nuit de Chien o Diese Nacht, y aunque tiene algo o mucho de ambos artistas, la totalidad deja mucho que desear, y se aproxima al fracaso. Sin embargo, los elementos estaban allí. La novela de Onetti, publicada en 1943, fue una de las más inusuales e incomprendidas de su carrera literaria. Al estilo críptico de Onetti se sumó una trama oscura, y hasta cierto punto confusa, que despistó por un cuarto de siglo a sus lectores, hasta entenderse que se trataba de un "episodio" real, que Onetti había escuchado, sobre una época que lo angustiaba: la guerra civil española. La anécdota es la de un hombre que, en busca de los permisos que le permitirán escapar en un barco, se ve atrapado en una situación bélica y por momentos onírica, como un mal sueño, o una justificada paranoia.

Schroeter fue el genio alemán más subversivo de la generación de Fassbinder, Herzog, Wenders, y quien menos difusión internacional tuvo. Nuit de Chien, de la misma manera que sus películas anteriores, amenaza tener una suerte similar y convertirse, acaso, en una película de "culto", pero no más. El problema mayor de Nuit de Chien no radica en su relación con Onetti porque un cineasta como Schroeter no se disciplinaría a realizar una adaptación literaria, sino en su propio desarrollo cinematográfico de la historia, con su constante apelación a otras formas de arte —pintura, ópera, música, teatro. Comienza, en los créditos, con un paneo lento sobre un cuadro de Ticiano, pasa a la música de ópera, se desarrolla en escenas teatrales (casi todas las del cabaret-burdel), como si en esta película hubiese Schroeter decidido reunir sus variadas vocaciones en una sola.

Hay escenas grotescas, pasajes que remiten a lo onírico, símbolos a medio cocinar (la niña que ofrece flores, el vendedor de globos que se aparece en las calles desiertas), y ese traslado de una a otra serie artística es lo que conspira mayormente contra el relato, contra la construcción de una atmósfera, contra una supuestamente buscada emocionalidad.

Si bien los nombres originarios de la novela están casi todos allí —Ossorio, Barcala, Martins, Morasan, Victoria…—, cuesta imaginar que se trata de la caída de la República y el avance del franquismo. La película borró ese origen. Filmada en Portugal, por razones de producción, la trama no se localiza en ninguna parte y en ningún tiempo.

La novela de Onetti había resultado de la inmediatez del tema, Nuit de Chien está lejos de cualquier circunstancia histórica, se refiere a una dictadura sanguinaria y a unas facciones que resisten y a la vez combaten entre sí. Al abstraerse de un contexto, y al mezclar figuras y vestimentas que parecen nazis pero hablan por celulares, en vez de producirse un fenómeno "posmoderno", se crea un caos de significación.

Así y todo, hay que reconocer la audacia de Schroeter en huir de toda etiqueta o definición. La entrada de Morasán y sus huestes neo-nazis al cabaret no sólo "congela" a los clientes y prostitutas por la sorpresa, sino que por unos segundos los vuelve "cuadros vivos", al modo de Ra...



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