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La edad de la inocencia: Los cuentos de hadas en los relatos de Onetti

From: Nuevo Texto Crítico
Volume 23, Numbers 45-46, 2010
pp. 47-54 | 10.1353/ntc.2010.0044

In lieu of an abstract, here is a brief excerpt of the content:

La presencia de los cuentos de hadas como modelo de la literatura de Juan Carlos Onetti, ha pasado raramente inadvertida a pesar de que, como la carta robada de Poe, comparece en varios relatos e ilumina una idea de pureza que atraviesa su obra como motivo estructurante. Como en la lectura de mapas, la detección primera entrena el ojo para descubrir otras formas análogas. Así, una vez descubierta la sombra de un cuento de hadas, estamos preparados para distinguir toda la serie. Quiero iniciar esta enumeración con el caso más paradigmático.

Uno. Peter Pan. Es posible leer "Bienvenido Bob" (LN,1944) sobre la clave de la novela de J. M. Barrie. El niño que no quería crecer reencarna en el cuento de Onetti, en Bob, el adolescente "rabiosamente joven" que viene se dice "de un país de juventud" para impedir que el narrador, un hombre "hecho es decir deshecho como todos los hombres a su edad cuando no son excepcionales" se case con su hermana. A diferencia del héroe del cuento, Bob no puede refugiarse en ningún país mágico y diez años después se ha convertido en Roberto, "que lleva una vida grotesca, trabajando en una hedionda oficina, casado con una mujer a quien nombra "miseñora" y deambula "entre los cadáveres pavorosos de las antiguas ambiciones" y los sueños gastados. Tal vez sorprenda -a cuenta del borramiento que de la pieza dramática y la narración originales ha operado la versión cinematográfica de Disney- reencontrar en el texto de Barrie la coincidencia que tiene la literatura de Onetti con el espíritu de Peter Pan y los innumerables ecos que es posible auscultar en sus ficciones. En el último capítulo de Peter Pan, esa coincidencia parece flagrante: los niños perdidos han regresado a la normalidad y han crecido: "Para entonces todos los chicos eran hombres hechos y derechos, así que apenas vale la pena decir algo más de ellos. Cualquier día de estos veremos a los mellizos y a Nibs y a Curly cada uno con su portafolio y su paraguas rumbo a alguna oficina donde trabajan. Michael es un ingeniero del ferrocarril. Slightly está casado con una dama de la nobleza y así se ha convertido en lord. ¿Ves a aquel juez con peluca saliendo de la puerta de hierro?, pues ese era Tootles. El hombre de barba que no sabe ninguna historia para contarle a sus hijos fue una vez John. Wendy se casó de blanco y es extraño que Peter Pan no haya aparecido en la iglesia en el momento de los juramentos para oponerse al casamiento".

El síndrome de este anti Peter Pan se dirá, subyace a toda la ficción onettiana donde vivir es siempre "un proceso de demolición" según la citada frase de Scott Fitzgerald y hacerse adulto es "entregarse y perderse"; pero en "Bienvenido Bob" el motivo es el cuento y ese cuento es casi un manifiesto de su literatura.

Dos. La bella durmiente del bosque. Hay también una onettiana durmiente en la cincuentona de aires adolescentes de "Un sueño realizado" (LN, 1941). Otra "loca" de la galería creada por Onetti, que paga para que unos actores de provincia reconstruyan solo para ella un sueño donde fue feliz. Quiere recuperar una escena muda en la que alguien le acaricia la cabeza. Cuando eso ocurre muere en escena. En un camino opuesto a la heroína de Perrault, el personaje de Onetti en lugar de despertar a la vida regresa al sueño eterno. Lleva como su modelo un "aire de jovencita de otro siglo que hubiera quedado dormida y despertara ahora un poco despeinada, apenas envejecida, pero a punto de alcanzar su edad en cualquier momento, de golpe, y quebrarse allí en silencio, desmoronarse roída por el trabajo sigiloso de los días". La muerte de la heroína de Onetti evoca además a la pequeña vendedora de fósforos del cuento de Andersen, ambas mueren en la calle, en la desolada paz de una epifanía que...



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