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Avis aux passagers: El crimen fue en español

From: Nuevo Texto Crítico
Volume 23, Numbers 45-46, 2010
pp. 147-155 | 10.1353/ntc.2010.0046

In lieu of an abstract, here is a brief excerpt of the content:

Acercándose el fin de la historia, y a punto de marcharse para siempre, la joven protagonista de "L'inconnue" dice a su amado: "Et c´est à cause de cela même que mon devoir est de vous ravir mon corps… Je l'emporte! C'est ma prison! Puissé-je en être bientôt délivrée!

Proferido por esta muchacha parisina imaginada por Villiers de l'Isle-Adam, ese deseo de librarse de la cárcel corpórea fue cumplido casi cien años más tarde, del otro lado del Atlántico y en una nouvelle de Juan Carlos Onetti: "La cara de la desgracia".

En ambas historias, se narra un encuentro amoroso, irrevocable como el coup de foudre, y que tiene por personaje femenino a una muchacha sorda, virgen e innominada. Ambas historias se atienen a la temporalidad trágica (no superan las veinticuatro horas) y los sendos encuentros quedan contenidos en el espacio de una noche. El relato onettiano incluye, entre el inicio y el fin, rememoraciones de fragmentos de la historia del narrador con Julián, su hermano muerto recientemente.

A las coincidencias en el mythos relatado, de por sí llamativas dada la escasa presencia de la "muchacha sorda" como tema literario, se suma una multitud de pormenores compartidos. Antes de examinarlos, una digresión.

1) El hermano Bioy

Los estudios genéticos de "La cara de la desgracia" muestran que en uno de sus manuscritos previos, el hermano del narrador llevó el nombre de "Bioy". Este detalle no dejó de ser señalado como una curiosidad. Aunque corregido en versiones posteriores —sustituido por "Julián"— la presencia efímera de "Bioy" como nombre del hermano del narrador quizás sea la huella de algunas vueltas de los relatos de Villiers de l'Isle-Adam por el Río de la Plata.

Según surge de la cuidadosa edición crítica que confeccionó Ana Inés Larre Borges, "La cara de la desgracia" tuvo como antecedente "La larga historia", cuento publicado por Onetti en la revista Alfar, en 1944. En un momento indeterminado entre esa fecha y 1960 (fecha de la publicación de "La cara de la desgracia"), Onetti introduce tres cambios: el relato pasa a ser en primera persona, la muchacha protagonista pasa a ser sorda, el hermano del narrador pasa a llamarse "Bioy". Las tres modificaciones se producen al unísono, es decir en el mismo borrador; como sabemos, en correcciones posteriores, el hermano perderá el curioso nombre de "Bioy" y será "Julián", mientras que las otras modificaciones serán definitivas.

En 1942, Borges y Bioy habían publicado Seis problemas para Don Isidro Parodi; en uno de esos relatos, en "Las previsiones de Sangiácomo", se cuenta un mythos típicamente borgesiano: vivir en la exaltación una vida cuyo curso está siendo escrito por otro cuya existencia se revela en el momento en que inscribe la caída en la peripecia ajena. En el caso de "Las previsiones de Sangiácomo", se trata de un padre que para vengarse del hijo adulterino concebido por su esposa, a la sazón muerta, le facilita al hijo aborrecido un camino de logros, incluidos los triunfos como escritor, para luego hacerlo ir de fracaso en fracaso. El cuento está dedicado "A Mahoma".

En uno de los diálogos de esta magnífica parodia, la Pumita, personaje que ya ha advertido la trama ajena que es la vida de Ricardito Sangiácomo, intenta ponerlo sobre aviso, evocando a Villiers de l'Isle-Adam: "—Mirá, Ricardo —la Pumita insistió— yo que vos no oiría más que mi consejo. Hay que poner mucho ojo en lo que se publica. Acordate de Bustos Domecq, el santafecino ese que le publicaron un cuento y después resultó que ya lo había escrito Villiers de L'Isle-Adam."

El aviso de Pumita cae en saco roto, puesto que el único personaje que le responde malinterpreta el asunto: "—Tranquilícese, Pumita —aclaró Requena—. La novela de Ricardito no se parece nada a Villiers".

Naturalmente, Pumita no estaba diciendo que la novela de Ricardito copiaba a Villiers, sino que advertía que lo que sucedía...



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