We are unable to display your institutional affiliation without JavaScript turned on.
Browse Book and Journal Content on Project MUSE
OR

Find using OpenURL

XXVII Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami

From: Latin American Theatre Review
Volume 46, Number 2, Spring 2013
pp. 171-175 | 10.1353/ltr.2013.0009

In lieu of an abstract, here is a brief excerpt of the content:

El vigésimo séptimo Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami, del 12 al 29 de julio de 2012 (dirigido por Mario Ernesto Sánchez; patrocinado por Teatro Avante, American Airlines y otras agrupaciones), rindió tributo al teatro latino que se produce en los Estados Unidos. Participaron compañías de Estados Unidos, Argentina, Ecuador, España y México. El programa educativo, dirigido por la Dra. Beatriz J. Rizk, incluyó coloquios después de las representaciones, talleres, presentaciones de libros, lecturas dramatizadas dirigidas por la Dra. Rizk (de Julio Matas: El cambio, Tonos y Juego de damas; de Luis Enrique Gutiérrez Ortiz Monasterio: Las chicas del 3.5 Floppies; de Virgilio Piñera: Estudio en blanco y negro y Los siervos) y un estupendo congreso en el cual participaron notables estudiosos del teatro. Los afiches del Festival fueron diseñados por Roberto Silva (puertorriqueño) y Armando Tejuca (cubano americano); el Premio a una Vida de Dedicación a las Artes Escénicas se otorgó a Teresa María Rojas (cubana).

Short Eyes (“Urban Theatre Movement”, Los Ángeles, EEUU; autor: Miguel Piñero; dirección: Julián Acosta) muestra a un grupo de reos en el patio interior de una prisión que se interrelacionan según sus diferentes intereses. Predomina el tema del sexo, tanto en el recuento de experiencias heterosexuales, como en escenas de carácter homosexual. Un nuevo preso, acusado de ser violador de niñas, viene a unirse al grupo: su crimen es censurado por los demás, quienes al final le dan muerte. Lo que vemos y oímos es la descarnada realidad de la vida entre rejas. La obra queda marcada por un crudo realismo, carente de artificios. Lo que se ofrece al espectador, a lo largo, es una visión superficial, heterogénea, de aquel conglomerado de seres violentos que viene a configurar un collage multicultural de vicios humanos. La calidad de las actuaciones permitía olvidarnos de que eran actores y no presidiarios los sujetos que veíamos en escena. Infieles (“La Compañía Prometeo”, Teatro Prometeo del Miami-Dade College, Miami, EEUU; autor: Marco Antonio de la Parra; dirección: Ernest Figueroa) se destacó por las interpretaciones de Hannah Ghelman, Cristina Ferrari, Boris Roa y Guillermo Pérez, quienes dan auténtica vida escénica a dos matrimonios resquebrajados por la infidelidad de uno de los cónyuges, lo que desencadena los desastres inevitables de los cuatro. La acción, en Chile, durante la época de Augusto Pinochet, pone énfasis en los males del régimen y de una sociedad de consumo a los que atribuye parcialmente el fracaso de estos seres, quienes, bien mirado, son los únicos culpables de sus frustraciones y su ruina. La escenografía de Jorge Noa y Pedro Balmaseda resultó hermosa e inteligente: utilizaron la cama como símbolo de la infidelidad y se valieron de tres lechos estrechos, altos y dinámicos, que se cambiaban de lugar según las necesidades de la trama; toda la parte superior del escenario figuraba los cabezales de grandes camas: de ellos colgaban flotantes cortinas semitransparentes. Lo más notable fue la dirección integral de Ernest Figueroa; aprovechó cada detalle del texto para convertir un tema muy trillado en una obra de arte: sus soluciones originales y el movimiento perpetuo de los personajes no permitieron que decayera ni un instante el interés del espectador. El hilo argumental de Solitude (“Latino Theater Company”, Los Ángeles, EEUU; autora: Evelina Fernández; dirección: José Luis Valenzuela) es tenue: la madre cría sola a su hijo, quien, a los veinticinco años de edad, conoce a su padre en el funeral de la madre de éste, cuando es demasiado tarde para reconciliaciones. Las meditaciones de los personajes revelan zonas oscuras de cada cual: frustraciones, remordimientos y, en el caso de la madre sola, el orgullo del deber bien cumplido. Los diversos temas discutidos se encadenan con momentos en que bailan todos al compás de música de mambo. El tono desenfadado y los toques de humor dan ligereza a la obra. El montaje novedoso despoja el argumento de lo que pueda tener de trillado o predecible...



You must be logged in through an institution that subscribes to this journal or book to access the full text.

Shibboleth

Shibboleth authentication is only available to registered institutions.

Project MUSE

For subscribing associations only.