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Machnún y Don Quijote: dos locos de amor. Una comparación sobre su locura y sus implicaciones

From: Hispanófila
Volume 168, Mayo 2013
pp. 19-35 | 10.1353/hsf.2013.0027

In lieu of an abstract, here is a brief excerpt of the content:

En el camino de la casa de Layla, la Bienamada,
donde acechan peligros mortales,
la primera premisa es perder la razón, Machnún.

Hãfez

Oriente y Occidente poseen dos héroes, que también son antihéroes, cuyo elemento definidor es la locura. Y es que, aunque ésta haya sido objeto de burla y probablemente constituya un elemento perturbador para vivir en sociedad, la locura está intrínsecamente unida a dos hermosos hechos: la inspiración poética y el arrebato amoroso. De esta manera, personajes tan distantes literariamente como Machnún y don Quijote, comparten una serie de rasgos esenciales que vamos a tratar de analizar en el presente trabajo dedicado a esas intuiciones maravillosas, a veces trascendentes, que tienen los locos.

La Locura Como Rasgo Definidor de Nuestros Protagonistas. Problemas de la Locura

De todos es conocida la historia del hidalgo de la Mancha, Alonso Quijano, a quien "del poco dormir y del mucho leer se le secó el cerebro" y "rematado ya su juicio, vino a dar en el más extraño pensamiento que jamás dio loco en el mundo, y fue que le pareció convenible y necesario (. . .) hacerse caballero andante" (I, 1). Para tal aventura le era imprescindible cambiar su nombre y así se decide por el altisonante "don Quijote de la Mancha". Cervantes usa este nombre para el título de su obra acompañándolo del adjetivo "ingenioso" tanto para la primera parte, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, como para la segunda, Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha. El autor no se ha decantado por la palabra "loco" que más parece acercarse a la naturaleza de su protagonista. Sin embargo, como señala J.B. Avalle-Arce, si acudimos a la fisiología clásica y la teoría de los humores que imperó hasta la Edad Moderna entendemos bien la elección: El Quijote era de temperamento colérico (es decir, en él predominaba el humor de la bilis amarilla) y precisamente los coléricos eran considerados ingeniosos. En el Examen de Ingenios de Juan Huarte se informa que la ecuanimidad psicológica de los ingeniosos es precaria. La sequedad del cerebro podría restablecerse con el sueño (que aportaba humedad) pero ya sabemos que los libros de caballería mantenían en vigilia a don Quijote.

Menos conocida en Occidente es la historia de Machnún, protagonista de varias leyendas árabes. Este personaje ficticio fue creado por los árabes del norte como réplica a la figura de Jamil al-'Udhri, modelo de amante ideal para la tribu árabe meridional pues murió de amor por Buthayna sin haberla poseído. La versión existente más temprana del romance se encuentra, según Michael Dols, en la antología de Ibn Qutayba del año 889. Aquí usaremos, sin embargo, la historia que recreó el poeta persa Nizami de Ganja y que incluyó bajo el nombre "La historia de Layla y Machnún" en las llamadas Khamsah. La obra, que había sido mandada hacer por el soberano de Shirvan y que Nizami aceptó con reparo pues esta historia le parecía "árida como el desierto de Arabia", la completó en cuatro meses, terminándola para el año 1188. La historia comienza con el nacimiento de Qays, "un niño que era como la sonrisa de una granada" (36). En la escuela conoció a la hermosa Layla y ambos se enamoraron inmediatamente. Pero el corazón de Qays "de pronto perdió el equilibrio" (39). Le empezaron entonces a llamar "machnún" que en árabe significa "loco". Los reproches y burlas llegaron a los oídos de la familia de Layla, cuyos miembros no podían permitir que se deshonrase el nombre familiar junto con el de la bella muchacha, y decidieron retenerla en casa para evitar que Qays la visitara. Ambos amantes lloraban su destino pero "si Layla lloraba a escondidas, él mostraba públicamente su desdicha para que todos lo vieran" (40). Empezó a vagar por las calles y el bazar, ajeno a los ojos que le perseguían curiosos, llorando y cantando su tristeza: "No sólo...



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