restricted access Cartas a Consuelo by Julia De Burgos (review)
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Communism, Nationalism, Poverty, Migration, Metaphor, Persecution

julia de burgos. Cartas a Consuelo. Edición de Eugenio Ballou, con una nota de Consuelo Sáez Burgos y una introducción de Lena Burgos-Lafuente, Folium, 2014, 232pp.

Es en el contexto del centenario de su nacimiento y del replanteo de la significación de la obra de Julia de Burgos que habría que comenzar a leer Cartas a Consuelo, un epistolario del que solo habíamos atisbado algunos pedazos, sobre todo los citados en el estudio de Ivette Jiménez de Báez Julia de Burgos: vida y poesía (1966). Minuciosamente cotejadas y organizadas por Eugenio Ballou, las cartas vienen precedidas de una nota de Consuelo Sáez (sobrina de la autora e hija de Consuelo Burgos) y de un riguroso ensayo a cargo de Lena Burgos-Lafuente (quien no tiene parentesco con la escritora), que demuestra un cuidadoso trabajo de archivo y una ponderada investigación de los nexos entre estas cartas y la vida de la autora y de su hermana Consuelo con los contextos fundamentales donde surge la correspondencia. Por un lado, está el partido comunista puertorriqueño, en el que Consuelo era una figura prominente, así como el partido nacionalista dirigido por Pedro Albizu Campos. Por otro lado, la lucha anti-trujillista en Nueva York y Cuba, en la que estaba directamente inmiscuido el médico y activista político Juan Isidro Jiménes Grullón, con quien de Burgos sostiene una intensa relación sentimental de tres años al principio de los cuarenta. También está el contexto de los espacios de trabajo, como la publicación en Nueva York de la revista Pueblos hispanos (1943–44), dirigida por el poeta y líder nacionalista puertorriqueño Juan Antonio Corretjer, en la que de Burgos trabaja como colaboradora, en medio de tensiones con la dirección hasta ahora desconocidas y, por último, la Oficina del Coordinador de Asuntos Interamericanos en Washington, D. C., dirigida por Nelson Rockefeller, donde de Burgos trabaja cuando estaba casada con Armando Marín y de la que fuera despedida por presuntamente violar la Ley Hatch. Este período de catorce años entre 1939 y 1953 comprende el momento histórico de la correspondencia, que va de los comienzos de la Segunda Guerra Mundial hasta los comienzos de la Guerra Fría. La gran mayoría de las cartas existentes proviene del primer exilio en Nueva York y el período en Cuba, a principios de los años cuarenta. En el periodo del principio de los cincuenta las cartas se van haciendo más escasas, con solo ocho cartas del 1953, año de la muerte de la escritora, de las 134 que se incluyen en el volumen. Al final se añaden, en una sección aparte, tres cartas dirigidas a Consuelo por Juan Isidro Jimenes Grullón, pertinentes para ampliar el contexto en el que surge el rompimiento de su relación sentimental con la poeta, así como de su estadía en Cuba en 1942. [End Page 227]

Lena Burgos-Lafuente acierta a sintetizar el impacto de estas cartas cuando afirma lo siguiente: “Lejos de suturar el sentido de una época o de una circunstancia determinada, las cartas de Julia de Burgos a su hermana Consuelo abren surcos, siembran vacíos que invitan al lector a agregar, especular e investigar aquello que sin decirse se dice” (xxiii). Un vacío fundamental, de los varios “sembrados” en estas cartas, es la ausencia de las respuestas de Consuelo, lo que suele ser el caso de todos los epistolarios unidireccionales. En este caso, Lena Burgos-Lafuente sugiere que queda fuera del tintero toda una historia del comunismo en Puerto Rico, una historia de la que Consuelo es parte integral y prominente, una historia que está por escribirse. En ese sentido, Consuelo no es solamente una dulce redundancia de su nombre para la poeta, sino una ausencia potente, más allá de la entrañable y extraordinaria intimidad afectiva entre ambas, de la que el epistolario da fe. A la hora de auscultar lo que hubieran sido las expresiones de...


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