restricted access La escritura como refugio y punto de resistencia: Entrevista con Rosa Beltrán
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La escritura como refugio y punto de resistencia:
Entrevista con Rosa Beltrán

Rosa Beltrán (1960) es una escritora reconocida en México por sus novelas (La corte de los ilusos, 1995; El paraíso que fuimos, 2002; Alta infidelidad, 2006; Efectos secundarios, 2012; y El cuerpo expuesto, 2013), su colecciones de cuentos (La espera, 1986; Amores que matan, 1996; Optimistas, 2006) y sus libros de ensayos (Sentido y verdad en la cultura literaria posmoderna 2010; América sin americanismos. El lugar del estilo en la época, 1997). Más allá de su obra narrativa, Beltrán sobresale por ser una educadora y una intelectual pública que se ha entregado a promover la vitalidad del sistema universitario de la UNAM, así como a la difícil tarea de iluminar y criticar a las fuerzas que amenazan el bienestar de su país. Por eso Beltrán se compara con figuras como Carlos Fuentes y Elena Poniatowska, para quienes ser escritor siempre implica un compromiso con la vida de su pueblo. A fin de realizar esta entrevista, Beltrán tuvo la gentileza de invitarme a su casa, donde pudimos hablar pausadamente de su obra, el mundo literario de México, y sus percepciones sobre la situación política y social de su país y del mío. Fue una conversación enormemente grata, y estoy agradecida por el tiempo y la abierta franqueza de Rosa.

Durante la celebración de su ingreso en la Academia Mexicana de las Letras el 12 de Junio 2014, Rosa Beltrán tuvo la oportunidad de hablar sobre otra escritora mexicana, infravalorada en su época pero hoy en día reconocida como fundamental para nuestro entendimiento de la literatura de Revolución mexicana. Nellie Campobello, quien en su tiempo sufrió de un "cierto desdén" por parte de la crítica y los intelectuales, es considerada hoy en día como la única escritora de la Revolución que escribió su texto con base en la experiencia personal del violento conflicto armado que sacudió a México a principios del siglo XX. Según Beltrán, Campobello es una escritora que podría ser nuestra contemporánea porque las descripciones que la "Centaura del Norte" ofreció en torno a una violencia a la vez aterradora y casual corresponden a la violencia sufrida por la población mexicana de hoy, cuando el asesinato despiadado es también un performance del poder. En su discurso para la Academia, Beltrán describió la narrativa de Campobello como una narrativa feroz y anti-sentimental, en donde "no hay forma de explicar, de sublimar, de reconvenir. No hay conciencia tranquilizadora."

Se podría decir lo mismo de la novela Efectos secundarios (2011) de Beltrán: no es un texto donde el humor, la moralidad o la justicia nos devuelvan a un estado de [End Page 144] bienestar al terminar la novela. Es una novela que nos inquieta, que no ofrece soluciones ni explicaciones por la situación que México vive hoy en día. Lo que sí ofrece es una visión alegórica de los efectos sociales y psicológicos de la violencia impune. Esta visión es fuertemente condicionada por la identidad del protagonista, quien es un ser definido sobre todo por su amor a la lectura y por la tradición literaria. Para este individuo, la tragedia de la violencia endémica en su sociedad es también el origen de una tragedia personal, en donde la literatura deja de funcionar para él (o para ella en el caso de esta protagonista del género mutable e inestable), como un escape e intérprete de un mundo sinsentido.

De hecho, esta entrevista surgió de mi lectura de Efectos secundarios, que me pareció un libro feroz y urgente en el contexto de la violencia que domina ciertos sectores de la vida en México. Beltrán es más conocida por su novela La corte de los ilusos (1995), en donde reimagina el breve y vanidoso mandato de Agustín Cosme Damián de Iturbide y Arámburu (1783–1824). Esta incursión en la historia consagrada de México desde una...


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