El cine de Ignacio Agüero: el documental como la lectura de un espacio by Valeria De los Ríos, y Catalina Donoso (review)
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De los Ríos, Valeria, y Donoso, Catalina. El cine de Ignacio Agüero: el documental como la lectura de un espacio. Santiago de Chile Santiago: Cuarto Propio, 2015. 166 pp.

El libro de Valeria De los Ríos y Catalina Donoso es una invitación afectiva a recorrer la obra de uno de los grandes cineastas chilenos, Ignacio Agüero. Un director fundamental que hace mucho tiempo demandaba una revisión analítica de su obra. Las autoras (ambas académicas de la Pontificia Universidad Católica y Universidad de Chile, respectivamente), aseguran la importancia de este director en sus vidas y en el campo cinematográfico y se embarcan—y nos embarcan—desde un pacto emocional, ético y analítico, a revisar su filmografía, desde sus cortos universitarios hasta la última de sus películas estrenada hasta la fecha, El otro día (2012).

La propuesta que tejen para revisar su obra, no es la de la sucesión cronológica, sino más bien tropólogica, es decir articulan diversas figuras que están cargadas de una densidad analítica que desarrollan en cada uno de los capítulos. La primera de esas figuras es el cine y la intermedialidad, la reflexión metacinematográfica y la pensatividad de las imágenes que se produce cuando otros objetos mediales chocan con las imágenes en movimiento. La segunda, el archivo, que en sus filmes emerge como un espacio indicial a la vez que se configura como un territorio abierto a la reapropiación. Luego, el tópico central, el espacio y los desplazamientos, que se presentan en las figuras de la ciudad, el paisaje y el viaje. La cuarta, las figuraciones del yo y los otros, la aparición de la primera persona del director que es también contrarrestada con una salida hacia los otros. El trabajo es la quinta dimensión que las autoras identifican como tópico de sus películas, concebido no como una actividad productiva, sino más bien como una que puede generar experiencias significativas, cargadas de afectividad. Y finalmente lo político, que—en su sentido amplio—en la obra del director incluye estrategias de denuncia y resistencia, diversas tácticas micropolíticas y un cuestionamiento a la misma práctica cinematográfica y su relación con la realidad. En este último apartado las autoras reconocen que "en el cine de Agüero se desarrolla una política cinematográfica, que no es sino una ética llevada al cine" (136). Ética que emerge con fuerza en la apertura hacia el otro, no en su exposición sino en la experiencia del encuentro y comunicación con los otros que surge desde una apertura que denominan—de forma entrecomillada—ingenua, en el sentido de que está libre de prejuicio.

En el desarrollo de estos tópicos surgen algunos otros elementos que son interesantes de destacar por su recurrencia y valor estético. La presencia de niños (que incluso aparece en el mismo libro, ya que las autoras le hacen una especial dedicatoria a sus hijos) se aprecia claramente en Cien niños esperando un tren (1988), [End Page 733] uno de los filmes más emblemáticos del director. En la película los niños aprenden el ejercicio cinematográfico desde la experiencia, de forma desprejuiciada y libre, algo similar a lo que hace Agüero al ir al encuentro del otro, con naturalidad, sin guiones preestablecidos. Pero también se mencionan otras escenas claves en películas donde si bien los niños no tienen una presencia importante, su emergencia logra instaurar ciertos puntos de fuga. Me refiero por ejemplo a la descripción que Catalina y Valeria hacen de la escena del film No Olvidar (1982), en donde se quiere simular una instantánea fotográfica familiar y una niña se mueve rompiendo el pacto de inmovilidad que se le había impuesto. Entonces los niños vienen también a "desafiar la estaticidad forzada del instante" (92). Y es que el instante para Agüero nunca es construido, sino más bien azaroso, esperado y registrado en una suerte...


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