La integración continental sudamericana, inscripción espacial y dispositivo discursivo. Apuntes desde Bolivia, el país de contactos
Abstract

Los procesos de integración regionales volvieron a la agenda continental de América del Sur en los años 90. La integración de cada país sudamericano a las alianzas regionales siempre es evaluada en función de las narraciones nacionales. Este artículo se basa en esta hipótesis, pero va más allá, demostrando cómo cada proyecto de integración regional no solamente se proyecta en la esfera continental sino que se transforma al integrar esta nueva escala.

La reflexión se apoya en el caso de Bolivia. En este país, la narración del país de contactos es una dimensión fundamental del proyecto nacional que sigue vigente a través de las épocas. Está presente en todas las narraciones internas de la nación, desde los programas escolares que conforma la geopolítica popular hasta la geopolítica formal y la geopolítica práctica. Se basa en la idea de que el porvenir del país solo podría asegurarse mediante su inserción en el continente. Esta narración se adaptó a los diferentes proyectos geopolíticos de integración continental en los cuales participó Bolivia desde el final de la guerra del Chaco (1935) hasta ahora. Si sus adaptaciones son una enseñanza enriquecedora sobre Bolivia, también arrojan luz sobre las integraciones regionales mismas, mostrando la relación entre el dispositivo ideológico y su inscripción geográfica. Los proyectos de integración son de dos tipos: los enfocados en lo económico, que buscan crear un mercado común a escala continental y los orientados hacia lo político, que tratan de fomentar el poder político del bloque continental. Cuando la lógica económica se impone, se da prioridad a la extraversión de los territorios y a la apertura de las fronteras. En cambio, cuando las integraciones tienen una ambición más política, los espacios con fuerte identidad sudamericana, son privilegiados.