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Cuestionario Sobre Roberto Bolaño

From: Nuevo Texto Crítico
Volume 24-25, Number 47-48, 2011/2012
pp. 7-33 | 10.1353/ntc.2011.0003

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Cuestionario Sobre Roberto Bolaño

¿Cómo conociste a Bolaño?

Era amigo de mi hermano Ricardo Pascoe y de Carla Rippey, su compañera; no creo que se hayan conocido en Chile (donde estuvieron los tres cuando el golpe de estado en septiembre de 1973: Ricardo cursaba la maestría en la Facultad Latinoamericana de las Ciencias Sociales y Carla lo había seguido desde la universidad, para que se casaran; los dos militaban en la izquierda efervescente). Es probable que se conocieron al llegar los tres a México. Ricardo y Carla efectuaron sus escapes por separado (la embajada mexicana; la ONU) y cada uno llegó a México por rutas distintas. Sospecho que Roberto —dudo que haya sido alguna vez universitario— no figuraba en sus vidas sino hasta entonces.

[Me escribe Ricardo: “Por supuesto lo conocimos en México: Roberto no estuvo en Chile durante la Unidad Popular. Siempre se mostraba evasivo tocante al tema —supongo que no quería admitir que no participó en la acción— pero llegó a México con sus padres un poco antes de que Allende tomara el poder.]

La comunidad chilena en el exilio mostraba solidaridad notable entre los que iban llegando y los que ya estaban en México: asistencia para el alojamiento, repartición de empleos, apoyo emocional ante tan tremendo desastre. Es probable que se conocieran en ese contexto: en alguna comida, en alguna reunión de reconstrucción política. Es probable, dada la simpatía personal que Roberto evidenciaba —cualidad que facilitaba su acercamiento a personas desconocidas que le interesaban— que fue Roberto quien los buscó. Sospecho que su interés, más que por el pensamiento político de Ricardo, fue por la persona de Carla: pintora, grabadora, poeta, hábil para hablar y discutir: una joven creadora con opiniones fuertes: alguien que ya era “alguien”, como él mismo —compartían la misma seguridad en el valor de su trabajo—, alguien a quien el mundo, algún día, llegaría a reconocer. De repente, para mí, Roberto andaba por las orillas de la vida. Ricardo y Carla vivieron por un año (posiblemente) en la misma casa donde yo; ahí donde empezaba a armar mi imprenta (compré la prensa en el verano del mismo 1973) y [End Page 7] lo más lógico sería que Roberto habría llegado ahí a visitar, quizás a comer.

En un poema que Roberto publicó en la Revista Mexicana de Cultura del periódico “El Nacional” el 21 de julio de 1974, en una selección “Poesía joven inédita de Chile” armada y prologada por Bruno Montané, parece que se refiere a la despedida de esta parte de su vida:

COIGÜE

Esto me sucedió en Coigüe Llegué a las tres y media de la madrugada con todos mis bultos marinos y terrestres de Santiago venía sí ramal a tomar el tren a Mulchen que apareció a las once, esto en octubre de 1973

Y allí me tienen durmiendo en la estación solito en la noche con libros y escuchando motores que parece venían de Argentina porque me sonaban rara algunas voces Yo no vi nada pero había más gente

Cuando aclaró tomé desayuno con una niña santiaguina

Esa niña me invitó galletas, leía un Vanidades viejo Desperté como a las siete y la vi durmiendo en el cemento Los Beatles, quería ser un beatle, pobre mafiosa Doris Day proletaria ni siquiera explotada en Providencia sino en Recoleta pero la ternura en Coigüe era bárbara

Breve relato de su historia de amor

SE ENAMORÓ DE UN OBRERO SOCIALISTA E HICIERON EL AMOR MUY BELLO MUY LINDO Y NAVEGARON POR EL MAPOCHO EN UN BARCO QUE ERA PALITO DE SAVORY

me lo dijo cuando tomábamos café en el restaurante casi fantasma, esta huasita de ojos grandísimos

¡Los perros culean y ni eso! ¡Los momios culean! ¡Animales! ¡Los momios matan a los socialistas de diecisiete años!

Me observa la huasa en el andén, su pueblo es chico, [End Page 8] yo lo miré

Y también...