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El motivo literario y escatológico de la angostura vial en el Libro de buen amor
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El motivo literario y escatológico de la angostura vial en el Libro de buen amor

El Libro de buen amor es una obra capaz de generar significados de variopinta acepción que instruyen libremente al lector, bien para que siga el camino del bien o se desvíe de la senda de su bienandanza. Por ello, su lectura adquiere un dimorfismo que resulta en una dualidad interpretativa. En primer lugar, presenta una lectura literal que relata la trama erótica con tintes pecaminosos de un personaje de nombre Juan Ruiz, Arcipreste de Hita.1 Una segunda valoración más erudita conduce al lector por caminos semánticos llenos de retos léxicos que le incitan a descifrar su intríngulis semasiológico. La consecuencia última de ambos puntos de vista es ofrecer la posibilidad del conocimiento verdadero de Dios y la instrucción necesaria [End Page 5] para el aprendizaje exegético. Antes de comenzar la lectura del Libro de buen amor hay que considerar una serie de herramientas intelectuales que sirven para descifrar los provocativos deslices a los que la obra induce. El bagaje exegético del Libro de buen amor y las pautas que ayudan a cuestionar el significado de sus axiomas intelectuales se acopian en un prólogo en prosa que Dagenais etiquetó por primera vez de accessus (“A Further Source”). La crítica literaria más reciente considera el accessus una “compilación de instrucciones de cómo acercarse al Libro, es una extendida glosa explicativa de este texto, que se toma como el tema principal de la exposición, y por lo tanto de todo lo que sigue” (Gerli, “Vías de la interpretación” 67):2

Intellectum tibi dabo et instruam te in via hac qua gradieris; firmabo super te occulos meos. | El profeta David, por Spiritu Santo fablando, a cada uno de nós dize, en el psalmo triçésimo primo, | del verso dezeno, que es el que primero suso escreví. En el qual verso entiendo yo tres cosas, | las quales dizen algunos doctores philósophos que son el alma e propia mente suyas; | son éstas: entendimiento, voluntad e memoria. Las quales, digo, si buenas son, que traen al | alma conssolaçión e aluengan la vida al cuerpo, e dan le onrra con pro e buena fa[ma].

(104–05)3

La cita del profeta David introduce la imagen simbólica del caminante en su aspecto mundano mediante la representación de una vía, a partir de la cual el peregrino dictaminará si encauzarse por la ruta del bien o del mal. La idea de via se exterioriza a lo largo del Libro de buen amor para que el lector delibere en su camino tanto moral como hermenéutico. El Libro de buen amor ejemplifica así tanto la vía recta del cristiano en su periplo religioso como la senda para la revelación de la verdad semántica.

El presente trabajo estudia la descripción de la ruta que emprende el arcipreste a su entrada en la sierra de Guadarrama. En primer lugar se traza el origen piadoso de la estrechez del terreno que rememora la doctrina de “Las dos vías”. Después se aducen ejemplos de humanistas italianos que corroboran su empleo secularizado. Finalmente, la presencia de este cliché [End Page 6] literario se explora dentro de la Visión de don Túngano, obra que comparte el contexto bibliotecológico toledano y salmantino del Libro de buen amor. De esta manera, la angostura inicial de la jornada serrana posibilita no sólo una duplicidad interpretativa y moral del pasaje, sino que defiende la recuperación de una lectura erudita que se enmarca dentro del ambiente cultural del Libro de buen amor y la tradición literaria de las visiones medievales.

Vías geográficas y exegéticas

La figuración del vocablo via prima a lo largo de todo el accessus que prepara al lector para la posterior lectura. E. Michael Gerli subraya que la representación visual y gráfica de via se extiende a lo largo de todo el Libro de buen amor y se convierte en su tropo maestro...