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Participación de Mujeres en el Mercado Laboral del Estado de México
Resumen

Los objetivos del artículo son dos: en primer lugar, mostrar los cambios en las tasas de participación económica y la inserción sectorial y ocupacional de la mano de obra femenina en el Estado de México; en segundo lugar, conocer las estrategias de las mujeres que trabajan en la industria ante la amplia flexibilidad laboral. Una preocupación primaria son los cambios en los mercados de trabajo, tal como el incremento de la participación de las mujeres, la segmentación y la flexibilidad de los mercados de trabajo. Nuestro estudio conceptúa al mercado de trabajo no simplemente en términos de “factores de localización”, sino en términos de construcción social, incidiendo en la construcción de la flexibilidad así como en las estrategias del personal femenino de la industria a fin de hacer frente a las exigencias del trabajo cotidiano. Sugerimos la importancia de una adecuada y necesaria regulación social de los mercados de trabajo, que incluya la problemática de las mujeres.

Abstract

The objectives of this paper are twofold first, to show the changes in the rates of economic participation and the sectoral and occupational integration of women workers in the State of Mexico. Second, to know the strategies that women have to use in order to work in industry because of the strong work flexibility needed. One primary concern is the changes in labor markets, such as the increase of women’s participation, segmentation, and labor market flexibility. Our study conceptualizes the labor market not just in terms of “location factors”, but also in terms of social construction, focusing on the construction of flexibility as well as in the strategies of female workers in the industry to cope with demands of everyday work. We suggest the importance of a proper and necessary social regulation of labor markets, including the problems facing women.

Palabras clave

mercado de trabajo, mujeres de la industria, flexibilidad, espacio doméstico

Keywords

labor market, female factory labor, flexibility, domestic sphere

Introducción

Este artículo tiene como objeto el estudio de las formas de participación femenina en el mercado de trabajo del Estado de México teniendo como marco de referencia la reestructuración productiva e industrial que vive nuestra región como proyecto de modernización industrial en los últimos años. [End Page 121]

El sistema económico mundial vive un periodo de profundas reestructuraciones desde hace décadas, cuyos impactos sobre la estructura y dinámica de los mercados de trabajo es tan solo una de sus manifestaciones visibles. La “nueva economía” a escala internacional, ha producido modificaciones profundas en los mercados de trabajo de cada país. Existe una integración cada vez más directa entre los diferentes territorios, que se basa en el principio de división del trabajo y especialización, vigente desde la escala local a la mundial. La actual tendencia hacia una creciente mundialización de los procesos productivos y los mercados no solo no elimina esa división del trabajo, sino que la refuerza, acentuando la interdependencia entre tendencias globales y respuestas locales.

Ha tenido lugar, ante todo, una división técnica del trabajo, asociada a una creciente especialización de las actividades y tareas realizadas, tanto en el interior de las empresas como en las relaciones interempresariales e intersectoriales. Son notorias, la reducción en los costes de producción que se deriva de la simplificación de tareas a realizar por cada unidad productiva y cada trabajador, junto a las mayores posibilidades para mecanizar o automatizar muchas de ellas, así como contratar personal especializado.

Pero esa misma segmentación de los procesos productivos no hace sino consolidar una división social del trabajo. En lo que afecta de modo especifico al trabajo vinculado con el sistema productivo que se asocia a la noción de empleo, junto a la situación profesional y ocupacional de los individuos en la empresa, éstas se convierten en factor esencial para su ubicación dentro del sistema de relaciones sociales existente.

No obstante, lo que aquí interesa destacar es la existencia de una paralela división espacial del trabajo, directamente relacionada con las anteriores, que constituye una de las claves para interpretar la distribución de las actividades económicas en el territorio, su desigual dinamismo y el tipo de relaciones que se establecen entre unos y otros. Esa división puede observarse en diversos planos y a diferentes escalas de análisis.

Así, la progresiva especialización ocurrida en numerosas empresas no solo ha favorecido una organización interna más o menos compleja en departamentos o divisiones funcionales, sino también la segmentación de sus actividades entre centros de trabajo ubicados en localizaciones múltiples, pero relacionados entre si de forma cada vez más estrecha mediante flujos tangibles e intangibles. La mejora actual en el transporte y las telecomunicaciones favorece un funcionamiento sistémico, impulsando en bastantes casos la especialización de los distintos establecimientos, según las ventajas comparativas ofrecidas por cada territorio o su potencial de mercado. Se generaliza de este modo una tendencia a ubicar cada segmento de actividad en su espacio más adecuado, sobre todo en el caso de la actividad industrial y las grandes empresas (Lindó 1997: 66).

La estructuración de una nueva división internacional del trabajo, implica el surgimiento de nuevas relaciones y nuevos equilibrios entre las naciones y entre los sectores sociales de cada país. Actualmente las actividades económicas relacionadas con la industria son una de las claves en el engranaje del proceso actual de globalización y de desarrollo económico a nivel internacional. Este tipo de medidas se expresaron en México en la decisión del gobierno de buscar un acuerdo de libre comercio. Esta iniciativa, aunada a otras medidas, que conformaron una estrategia de desarrollo orientada hacia el exterior, contribuyo a modificar la imagen de México en los mercados externos y en consecuencia aumentaron las entradas de capital privado. Sin embargo, en México la especialización en funciones y actividades productivas subsidiarias, de menor valor añadido y más intensivo en el uso de trabajo poco calificado, baja densidad de flujos internos, etc. remarcan la propuesta de discusión de las acciones que el sector industrial debe adoptar si quiere fortalecer su estructura productiva. [End Page 122]

Así, esta división internacional del trabajo debe ser matizada en un doble sentido. Por un lado, recordando la existencia de espacios hacia los que se difunden algunas funciones y actividades de los centros o que son capaces de generar iniciativas propias, lo que supone sustituir el esquema dual anterior por otro más complejo. Por otro, destacando su carácter dinámico, pues la localización, así como el tipo de relaciones son cambiantes a lo largo del tiempo.1

A partir de la comprensión de este contexto se abordan los mercados de trabajo en nuestra región. Desde los años noventa, gran parte del aparato productivo en México se ha reestructurado. Se observan cambios tecnológicos, organizacionales, de relaciones laborales, de calificación de la fuerza de trabajo, de localización territorial, cambios estructurales en los mercados de trabajo, etc. (Figura 1)

Figura 1. Nivel de desarrollo industrial por entidades estatales, México (Fuente: : 168)
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Figura 1.

Nivel de desarrollo industrial por entidades estatales, México (Fuente: Arciniega, 2010: 168)

En el Estado de México en particular, la apertura comercial dinamizó la instalación de empresas. Gran parte de estas industrias corresponden a la desterritorialización de ciertos segmentos de los procesos productivos, en particular para desarrollar algunas tareas de ensamble y sub-ensamble de productos. Parte del sector manufacturero nacional siguió estrategias para hacer frente a la competencia e iniciaron procesos de modernización de sus plantas. Paralelo a la desterritorialización y al proyecto de reestructuración productiva e industrial, se ha evidenciado un incremento en la participación femenina en el mercado de trabajo, acompañados de amplia flexibilidad laboral.

Pero se sabe muy poco acerca de la manera particular de cómo los procesos de flexibilización que acompañan a la reestructuración industrial han afectado a mujeres que laboran en empresas manufactureras. Gran parte del debate sobre los mercados de trabajo se centra en torno a la pertinencia de entender cómo las actuales tendencias de la economía están generando una reestructuración desigual y heterogénea de los mercados de trabajo, lo que ha reorientado buena parte de la investigación laboral con el objetivo de [End Page 123] llegar a conocer mejor las tendencias actuales y ofrecer propuestas de solución a algunos de los problemas derivados.

Para conocer qué sucede con el mercado de trabajo en México, detectamos estudios académicos relevantes como los que realizan De la Garza y Salas (2003). Numerosos estudios sobre mercado de trabajo se abocan a investigar la exclusión, la precarización y la informalidad. Se pone de manifiesto el deterioro generalizado de los mercados de trabajo, presencia de desempleo estructural, el crecimiento de la pequeña empresa y un incremento del sector informal que afecta a los asalariados de la grande y mediana empresas, a la población y a la economía (Rendón y Salas 2000).

Otros estudios se enfocan en el análisis de la inserción y trayectorias ocupacionales, educación, formación y trabajo, donde se analiza el tema de educación y empleo en los procesos de transformación productiva (véase este tipo de trabajos en Hualde 2000).

Una tercera vertiente de estudio articula el mercado de trabajo con las estructuras socioeconómicas globales, de este modo irrumpe la temática de la reestructuración del mercado de trabajo en relación con las actuales tendencias de la economía, en especial el modelo de industrialización para la exportación o industria dirigida hacia el mercado externo y la instalación de empresas transnacionales y maquiladoras, así como su preferencia por fuerza de trabajo femenina (De la O y Guadarrama 2006).

La puesta en marcha del modelo de exportación de manufacturas desde la década de los noventa y sus implicaciones sobre el trabajo femenino ha recibido una atención creciente en México. Son buenos ejemplos de este tipo de trabajos los estudios que se han hecho primordialmente en la industria de la electrónica y del vestido, por ser éstas las que originalmente se trasladaron en forma masiva. La participación femenina será clave en este tipo de industrias por lo que se le ha dado gran énfasis al estudio de este sector de la mano de obra. La externalización y deslocalización como procesos de internacionalización económica sugieren conexiones con la extensión del empleo de mano de obra femenina a escala mundial.

En general, dentro de estos tres tipos de estudios se da importancia a los nuevos modelos de desarrollo y a la presencia de mujeres en mercados de trabajo identificados como “secundarios”, no solo en empleos informales sino en la industria y servicios (De la Garza 2001).

Como principal aporte de nuestro estudio a este cuerpo de trabajo, resalta el interés de focalizar la atención no solo en las cifras estadísticas, sino traspasar la presentación de tasas de crecimiento de presencia de mujeres en los diferentes sectores económicos, dando cuenta de algunas de las problemáticas que enfrentan en el mercado de trabajo, resaltando la consideración de sus estrategias de participación ante la alta flexibilidad que existe en la industria manufacturera. El examen de la problemática que enfrentan en sus mercados de trabajo, como sus estrategias, sirve para poder contrastar otras experiencias en la región.

Así cabe preguntarnos: ¿Cuáles son las formas de participación de las mujeres en nuestros mercados de trabajo locales? ¿Cuáles son sus estrategias para hacer frente a las demandas de trabajos manufactureros formales altamente flexibles?

Los objetivos de este trabajo son dos: primero, mostrar las formas de participación económica de la mano de obra femenina en el Estado de México; y dos, conocer las estrategias de las mujeres que trabajan en la industria ante la amplia flexibilidad laboral. Sostenemos que se está generando una reestructuración desigual y heterogénea de los mercados de trabajo con participación de mujeres en espacios fundamentalmente “secundarios”. Sostenemos que las mujeres tienen un papel clave en las estrategias de [End Page 124] reestructuración económica y productiva, en especial como mano de obra económica y flexible, paralelamente, constituyen un elemento clave en el desarrollo de estrategias de sobrevivencia entre las familias trabajadoras locales.

Este artículo se divide en dos partes: la primera trata acerca de la estructura y patrones de comportamiento del mercado de trabajo del Estado de México, destacando la presencia de mujeres en mercados de trabajo “segmentados” y de amplia flexibilidad. Aquí, utilizamos como fuente información estadística del INEGI, así como algunas bases de información secundarias (análisis de las normas y prácticas, así como los mecanismos de capacitación, acceso, etc.).

La segunda trata acerca de las estrategias de las mujeres que trabajan en la industria. Aplicamos cuestionarios a operarias de diversas ramas de la industria de la zona de Toluca y Lerma. Destacamos aquí dos situaciones que sintetizan los relatos de las trabajadoras entrevistadas: sus estrategias ante el requisito de disponibilidad y flexibilidad y su valoración acerca del trabajo en la industria.

Estructura y patrones de comportamiento del mercado de trabajo en el Estado de México

La llegada de nuevas inversiones y empresas ha sido importante en el Estado de México después de la firma del TLC, y muchas de ellas están ubicadas en sectores con clara orientación exportadora. Es de suponer que la competitividad se definirá por la productividad y la calidad. Los cambios en la composición del mercado laboral del Estado de México están asociados a la reestructuración económica-productiva y la puesta en marcha del modelo de industrialización orientado hacia la exportación de manufacturas. Esta primera parte del artículo resalta la situación de la población económicamente activa de nuestro mercado de trabajo local, donde se han experimentado cambios muy importantes especialmente en la última década. En primer lugar se trató de una transformación sectorial del empleo, cuando la participación del sector industrial se reduce y se incrementa la participación del sector terciario. Otro aspecto que llama la atención es la creciente incorporación de contingentes femeninos al mercado de trabajo con el progresivo reconocimiento del papel que desempeñan las mujeres en la economía familiar.

Atendiendo a la composición sectorial del empleo y a la participación por sexo, en el Estado de México en el 2010 alrededor del 68% del empleo se ubica en el sector terciario, el 26% en el sector secundario y sólo alrededor del 5% en el sector primario. El fenómeno de inserción de la mujer en la actividad económica es notable, representando en el 2010 el 36.4% de la población ocupada, en comparación al 31.6% de la població Rendón ocupada en el 2000, y al 24.6% de la población ocupada en el año 1990 (Cuadro 1).

Respecto de la ocupación sectorial, las mujeres tienden a concentrarse en actividades de comercio y los servicios, específicamente en las denominadas actividades de baja productividad y condiciones de trabajo precarias: inestables, poco calificadas, con horarios flexibles en establecimientos no fijos, poco productivos e informales (sectores en expansión). Pero no deja de llamar la atención el incremento de su participación en la manufactura, sector donde su participación se incrementa del 21.8% en 1990, al 27.5% en el 2000 y al 34.4% en el 2005, reduciéndose al 31.4% en el 2010 por efecto de la crisis del 2009 (Cuadro 1 y Figura 2). [End Page 125]

Cuadro 1. Población Ocupada por actividad y sexo en el Estado de México Años 1990, 2000, 2005 y 2010
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Cuadro 1.

Población Ocupada por actividad y sexo en el Estado de México Años 1990, 2000, 2005 y 2010

[End Page 126]

Figura 2. Participación de las mujeres en la población ocupada total, en la manufacturera y en los servicios en el Estado de México, 1990, 2000, 2005 y 2010 (Fuentes: 1990. Elaboración propia en base a los datos de los Censos de Población y Vivienda, del INEGI. Elaboración propia en base a los datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), INEGI.)
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Figura 2.

Participación de las mujeres en la población ocupada total, en la manufacturera y en los servicios en el Estado de México, 1990, 2000, 2005 y 2010

(Fuentes: 1990. Elaboración propia en base a los datos de los Censos de Población y Vivienda, del INEGI. Elaboración propia en base a los datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), INEGI.)

En el Estado de México, la industria manufacturera constituye un sector importante en cuanto al PIB estatal, sin embargo, su peso relativo en cuanto a generador del PIB ha ido disminuyendo paulatinamente pasando del 28% del PIB estatal en el 2003 al 26% del PIB estatal en el 2000, mientras que el sector terciario se ha incrementando pasando del 62.7% en el 2003 al 64.3% en el 2009 (Cuadro 2). A pesar del incremento del monto de inversión de la industria en espacios urbanos y hasta rurales, se reconoce el deterioro competitivo de la industria manufacturera mexiquense.

En cuanto al empleo, la caída del personal ocupado en la manufactura, en términos absolutos y relativos, fue bastante notable en el período 1990–2010 (Cuadro 1). En el 2010, la industria solo comprende el 16.6% del total de la población ocupada estatal, cuando en contraste representaba el 19.2% en el 2005, el 22.4% en el 2000, el 28.35% durante 1995 (Arciniega, 2003: 103) y 28.4% en 1990. Se habla de la transferencia [End Page 127] de empleos de empresas medianas y grandes a micro negocios, fundamentalmente de servicios personales, lo que ha tenido un efecto negativo sobre la productividad media y los ingresos del trabajo.

La participación de las mujeres en el mercado de trabajo y en la industria moderna en particular, coincide con los procesos de reestructuración económica, de globalización de los mercados y de flexibilización de las relaciones laborales. Resalta su participación en la industria manufacturera, que identificándose como sector con contracción en el empleo, demanda la presencia de mujeres tanto en aquellos subsectores de producción que se caracterizan por ser intensivas en capital (tal como las de automóviles y productos químicos) pero especialmente intensivas en mano de obra (textil y confección). En particular en el Estado de México es reconocido el peso de la participación femenina en los subsectores de alimentos, textil, industria de plástico, química y fabricación de equipo de transporte (Cuadro 3).

Cuadro 2. PIB del Estado de México 2003–2009 (en millones de pesos a precios constantes del 2003 y participación porcentual de los sectores de actividad económica)
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Cuadro 2.

PIB del Estado de México 2003–2009 (en millones de pesos a precios constantes del 2003 y participación porcentual de los sectores de actividad económica)

La reestructuración económica que acompaña al proceso actual de globalización de la economía ha conllevado un gran número de empleos ocupados por mujeres no sólo en los medios urbanos o ciudades más grandes de nuestra entidad, sino el aumento de la presencia femenina con la aparición de la industria en medios rurales, y ello es una tendencia relativamente reciente, aunque aún muy incipiente. [End Page 128] Así, desde el punto de vista geográfico se observa la ampliación del espacio productivo, con procesos de descentralización industrial a partir del Área Metropolitana de Toluca, la capital estatal, incorporando las zonas periféricas, zonas denominadas emergentes.2 Allí se observa no sólo industrias de pequeña escala y escaso valor añadido, sino empresas grandes, que han desarrollado estrategias de fraccionamiento productivo, con cierto desarrollo tecnológico y con requerimientos de disponibilidad de mano de obra.

Cuadro 3. Población Ocupada en la Manufactura por subsector de actividad y sexo en el Estado de México año 2009
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Cuadro 3.

Población Ocupada (*) en la Manufactura por subsector de actividad y sexo en el Estado de México año 2009

Es reconocido en el Estado de México la gran heterogeneidad socio-espacial, las disparidades económicas y sociales internas y la alta concentración territorial de su industria. De sus 125 municipios, el grueso de su PIB y de su población ocupada, se concentran en unos 17 municipios (Cuadros 4 y 5) (Figura 3). [End Page 129] La entidad presenta una alta concentración de las actividades económicas, con marcadas discrepancias en cuanto a desarrollo social, bienestar y marginación de la población. En el Estado se identifican dos grandes zonas o regiones, económica y socialmente diferenciadas: la del valle de Toluca-Lerma y la del valle Cuautitlán-Texcoco. Esta última es la más importante en cuanto a concentración del PIB total, PIB manufacturero y empleo. En sus municipios (Ecatepec, Nezahualcoyotl, Naucalpan, Tlanepantla, Cuautitlan y Atizapan) se concentra la mayor parte de la PEA ocupada total, y la PEA ocupada de mujeres. Toluca, la capital del Estado, y algunos municipios de su periferia, ocupan un segundo lugar. No obstante la relativa contigüidad geográfica, estas regiones no conforman unidades poblacional y económicamente homogéneas. El valle de Toluca-Lerma, geográfica, social y económicamente, constituye un segundo anillo industrial en importancia.

Figura 3. Municipios altamente industrializados en el Estado de México.
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Figura 3.

Municipios altamente industrializados en el Estado de México.

La mayor parte de las industrias localizadas en zonas rurales están directamente relacionadas con las ventajas que ofrecen los mercados de trabajo locales: bajos salarios, [End Page 130] amplia flexibilización de las relaciones laborales, mínima calificación profesional, disponibilidad de trabajo temporal y abaratamiento de costes salariales por la vía del trabajo a domicilio. La mayor parte de sectores productivos descentralizados son aquellos que hacen uso intensivo de la mano de obra y donde los procesos de fabricación se pueden fragmentar con facilidad, tal como las textiles y dedicadas a confecciones. Como sabemos, la mayor parte de estos sectores comparten otro aspecto fundamental como es la utilización preferente de la mano de obra femenina.

Las demandas de fuerza de trabajo que generan las empresas industriales son cubiertas por mano de obra local. En los nuevos espacios industriales, mujeres vinculadas al hogar, pasan a laborar en las fábricas. La gran mayoría de ellas tienen tradición campesina. La abundante oferta privada y pública de suelo más económico, menores controles urbanísticos, el fácil acceso a las vías de transporte, son elementos que en conjunto, complementan la orientación de empresas hacia esos territorios periféricos (FIDEPAR). Esta situación forma la base para las variaciones geográficas en la oferta de trabajo en los últimos años: ocupaciones menos complejas técnicamente pero las más intensivas se asocia a industrias que utilizan una numerosa fuerza de trabajo “secundaria”.

Cuadro 4. PIB principales municipios del Estado de México 2002 (%)
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Cuadro 4.

PIB principales municipios del Estado de México 2002 (%)

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Cuadro 5. Población ocupada por sexo en principales municipios, Edomex 2010
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Cuadro 5.

Población ocupada por sexo en principales municipios, Edomex 2010

Segmentación del mercado de trabajo

Mucha de la discusión sobre los mercados de trabajo se centra en torno a la pertinencia de entender cómo las actuales tendencias de la economía están generando una reestructuración desigual y heterogénea de los mercados de trabajo. Se consolida la idea básica de los modelos segmentaristas considerando que el mercado de trabajo no funciona según el modelo de la competencia perfecta, que hay factores institucionales que interfieren y que las propias políticas de empleo de las firmas configuran la diferenciación de los empleos.

La teoría del mercado de trabajo en la que se introducen conceptos como la segmentación, consideran que los mercados se organizan de acuerdo a los arreglos institucionales existentes y que el mecanismo asignador de recursos son las instituciones. Plantean la existencia de mercados duales de trabajo, considerando aspectos de carácter social como horas de trabajo, sistemas de promoción, sanciones, movilidad, relación supervisor-obreros, etc. Factores adicionales como el idioma, el sexo y la edad condicionarán fuertemente tanto la oferta como la demanda de trabajo.

En el mercado de trabajo no tratamos con elementos homogéneos, sino con “conglomerados” segmentados unos de otros. La segmentación comprende un grupo [End Page 132] primario de trabajadores de altos salarios, polivalentes, con alta calificación profesional y remuneración competitiva y, por otro lado, una periferia de numerosos grupos de trabajadores con condiciones de trabajo deterioradas, con bajos salarios, empleos inestables y de mínima calificación, o bien, trabajadores excluidos de la economía moderna. Así, la constatación de la existencia de cambios importantes en la estructura del mercado de trabajo también se aprecia por la vía de su segmentación y de su flexibilización.

Aún personas con las mismas características en algunos aspectos, como por ejemplo, su grado de formación y estudios, su experiencia y/o trayectoria laboral, no tienen la misma oportunidad de cubrir una vacante o ascender en el escalafón, o beneficiarse de algún recursos como requerimientos de calificación, porque no tienen la misma información y poder, y ante la indefinición de normas específicas son de peso las imposiciones unilaterales o en el mejor de los casos, las negociaciones.

El enfoque de la segmentación hace énfasis en las normas e instituciones sociales que rigen y estructuran territorios diferentes dentro del conjunto del total de interrelaciones entre puestos y trabajadores. Al modificarse y desaparecer las rigideces, encontramos un dinamismo en el mercado de trabajo, basado en una nueva capa de trabajadores que se califican y que, de este modo, buscan insertarse en nuevas condiciones. Es sobre la base de dicha calificación que se va a establecer, al interior de la fábrica, mayores niveles de competitividad y de incremento de la productividad, estaría en curso, entonces, una modernización del mercado de trabajo basada en la idea de que la capacidad técnica constituye el medio que garantiza la renovación de los contratos anuales y el incremento de los salarios, sin embargo, la situación no es tan simple.

Las profundas transformaciones acaecidas en el mundo del trabajo y, especialmente, en el mercado de trabajo, han dado lugar a nuevas formas de relación que no siempre se identifican con los parámetros conocidos de la relación de trabajo. A la tradicional mano de obra asalariada que trabaja a tiempo completo, se agregan trabajadores contratados con arreglo a otros regímenes de empleo. Por ejemplo, en muchos casos se trata de trabajadores contratados por una empresa (la “proveedora”) que realiza un trabajo para una tercera. Se incrementan también los trabajadores temporales, con contratos transitorios o sin contrato, con la consecuente inestabilidad de los empleos asalariados. Existe una creciente individualización de las relaciones entre empresas y trabajadores.

Asimismo, en las últimas décadas se incrementa el trabajo no asalariado con el afianzamiento del autoempleo. El sector informal aumenta en tamaño como respuesta a deterioro de condiciones laborales. A medida que disminuyen las posibilidades de empleo en el sector formal, las mujeres recurren cada vez más al sector informal. Otras mujeres, especialmente con hijos pequeños buscaran en la informalidad su fuente de ingreso, ya sea en las redes de maquila a domicilio o autoempleandose en sus propias casas. Así, la expansión del sector terciario es de pobre calificación y bajos salarios.

El mercado de trabajo en el Estado de México se encuentra segmentado en términos de sectores y entre las empresas manufactureras. La segmentación laboral aparece determinada por una presencia muy elevada de mujeres en actividades marginales de la economía (servicios personales, actividades manuales con ausencia de perfiles técnicos, sector “secundario” de la manufactura).

Los trabajadores afrontan prolongados periodos de desempleo entre los diferentes trabajos, especialmente durante las caídas de la producción, tal como ocurrió en el año 2001 con la crisis de la maquila, y en el 2009 con la aparición de una crisis económica general. Finalmente, el peso de la economía informal obliga a que el empleopor más precario que sea-, se considere altamente valorado y se trate de conservarlo. [End Page 133]

En la industria se tiende a producir a gran escala, pero utilizando procesos simples y automatizados que permiten emplear obreros de baja calificación. En las últimas décadas en la industria de la entidad se han incrementado las actividades ligadas a fases intensivas de trabajo llevadas a cabo por trabajadores con baja escolaridad y mínima calificación (por ejemplo, industria textil y de la confección, industria de empaque de alimentos que requieren numerosa fuerza de trabajo “secundaria”).

Sin embargo, se han instalado industrias que apuntan a la competitividad global de otra manera, ya que implementan novedosos modelos de organización del trabajo, normas de trabajo y de productividad. Además de apuntalar experiencias tecnológicas e innovación entre empresas, han abierto posibilidades en los mercados de trabajo propiciando la participación de mujeres, que encuentran nuevas fuentes de trabajo, con conocimientos muy especializados, incidiendo en procesos de aprendizaje y de acumulación de conocimientos. Así una manera de explicar la segmentación del mercado de trabajo es en términos de condiciones sectoriales. Las empresas manufactureras “primarias” logran y mantienen una alta productividad y capacidad de cambios, pese a la elevada fluctuación externa de una mayor parte (y de menos calificaciones) de las plantillas, a través de un núcleo estable de trabajadores (normalmente mejor capacitados y remunerados).

La instalación de determinadas plantas (por ejemplo, fabricación de componentes) muestra la viabilidad de tener proyectos tecnológicos que abren posibilidades en las mujeres jóvenes. Para mantenerse vigentes a las exigencias de los mercados globales han llegado inclusive a fomentar nuevas normas laborales como los denominados Códigos de Ética, integrando el papel de la tecnología y el conocimiento, con nuevo manejo de recursos humanos.

La asignación, remuneración y cualificación de mujeres empiezan a estar sujetas en el sector “primario” de la industria a una normatividad aún poco institucionalizada en la región como los Códigos de Ética” los que reconocen en particular la presencia de situaciones de hostigamiento, en especial hacia mujeres trabajadoras. Según la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, a nivel federal, en el 2007, el 40% de las mujeres integradas al mercado laboral en México sufren de acoso laboral. De este modo, a través del enfoque de la segmentación del mercado de trabajo comprobamos que si bien existe una tendencia general de “secundarización” de los mercados de trabajo en el caso de las mujeres, hay que considerar la variedad de situaciones laborales.

Flexibilidad laboral

México no ha reformado su ley laboral, pero la flexibilización ya es un hecho en las empresas a través de los contratos colectivos. La flexibilidad numérica o externa se refiere a la capacidad de adaptar la cantidad de fuerza de trabajo. En los últimos años se ha incrementado, ello quiere decir que han incrementado las prerrogativas empresariales de contar con trabajo eventual, también con subcontratación y hasta trabajo a domicilio. También se han incrementado las prerrogativas empresariales que permiten la libre remoción de trabajadores. Esto tiene grandes efectos negativos sobre la seguridad en el empleo e implica mayor vulnerabilidad entre los trabajadores. Muchos se incorporan a la población ocupada, pero carecen de empleo permanente durante el año. La utilización de contratos de trabajo eventual, es común, y no sólo se recurre a ella para cubrir vacantes por cortos períodos de tiempo, para campañas puntuales o para responder a picos de demanda, es una práctica bastante frecuente en el sector textil, y en algunos servicios.

Asimismo, se presentan condiciones de alta flexibilidad funcional (interna). Este tipo de flexibilidad se refiere a la extensión y ordenación del tiempo de trabajo, [End Page 134] como a la libre gestión de la fuerza de trabajo, e incorpora la realización de múltiples tareas, el cumplimiento de varias funciones y su movilidad interna. Los principales acuerdos colectivos reportan obligatoriedad de horas extras, trabajo en días festivos y obligatoriedad de trabajo en turnos según las necesidades de la producción (Arciniega 2009).

A pesar de la sustancial flexibilidad externa e interna lograda a través de la contratación colectiva, no se han experimentado nuevas estrategias que permitan vincular flexibilidad con mejores condiciones de trabajo, aunque sí se han mantenido las prerrogativas sindicales, como el mantenimiento de la cláusula de exclusión, propias del sindicalismo corporativo. Este acuerdo es común encontrarlo en los contratos colectivos de las empresas en general, sean pequeñas empresas nacionales, hasta las grandes. Por otro lado, no ha habido un impacto visible en el aumento del empleo, más bien la tendencia fue la creciente proporción de trabajadores sin protección.

Con base en un análisis sobre los contratos colectivos de trabajo llevado a cabo desde los noventa, Arciniega (Ibid.) concluyó que la mayoría de empresas en diferentes sectores como alimentos, textil y maquila de exportación reportan una substancial flexibilidad funcional y numérica. En un contexto de elevado desempleo y de precarización de las condiciones de trabajo, las mujeres jóvenes, de sectores urbanos y rurales tratan de contar con un empleo formal con el que consiguen complementar los ingresos familiares, aceptando condiciones de trabajo de alta flexibilidad.

Salarios mínimos legales

Sigue la permanencia de remuneraciones muy reducidas para la gran mayoría de trabajadores (Cuadro 6). Ante la eliminación de puestos de trabajo y el desempleo estructural que se registra, este salario es sin embargo, valorado. La estrategia familiar es conjuntar varios salarios y “cubrirse” entre los miembros, ya que se observa que las entradas y salidas del mercado de trabajo ocurren de manera muy frecuente, así como los cambios entre la condición de empleado y la de desempleado, entre la de asalariado y no asalariado.

Del hogar al mercado de trabajo: mujeres de la industria

La reestructuración con presencia de segmentación y alta flexibilidad del trabajo conlleva a enfocarnos en el tipo de estrategias, arreglos familiares y negociaciones en las relaciones de género, a las que tienen que llegar las mujeres frente a la amplia flexibilidad de los empleos que se le ofrecen especialmente en la industria manufacturera

En investigación -aún exploratoria- realizada en las zonas industriales de Toluca-Lerma, aplicamos 150 cuestionarios con 50 reactivos específicamente a mujeres obreras con categoría de “operadoras” y “ayudante general” que laboran en empresas industriales grandes, de los subsectores alimentos, automotriz y textil. Las dimensiones que se consideraron son tres: 1) datos personales de la entrevistada 2) caracterización del espacio laboral, 3) estructura y organización del espacio doméstico. Nos interesaba en particular cómo es que pueden compatibilizar los roles productivos y reproductivos ante la amplia flexibilidad laboral que existe en la industria. [End Page 135]

Cuadro 6. Población ocupada por ingreso y sexo en el Estado de México. Años 2005 y 2010
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Cuadro 6.

Población ocupada por ingreso y sexo en el Estado de México. Años 2005 y 2010

El perfil socio-demográfico reporta trabajadoras jóvenes y adultas (de 22 a 46 años), todas con nivel de escolaridad de secundaria terminada, que reciben capacitación ya dentro de la empresa, que consideran a su trabajo como “no difícil” y que aprenden en menos de una semana. Muchas son casadas o madres solteras, algunas reportan “dejadas, no divorciadas”, o “separadas”, la mayoría con dos o tres hijos, entre 2 y 24 años de edad. Así, un gran porcentaje del personal femenino son madres de familia.

La ocupación más frecuente de los padres de las trabajadoras era la de obrero y campesino, y en el caso de sus madres, todas tienen como ocupación “el hogar”. Los cónyuges de las mujeres trabajadoras son en algunos casos albañiles pero la mayoría son obreros o empleados de las fábricas vecinas, la mayoría de los cuales tiene un horario fijo de trabajo (7am a 5pm; 8am a 5:30 pm; 9 am a 6 pm), mientras que ellas cuentan con un horario flexible (por ejemplo, de de 6:15 am a 2:15 pm, rotando tres turnos) y bajo contrato de planta o contrato temporal. Una constante es que la mayoría no cuenta con familia nuclear, pues registran miembros adicionales en la familia. La actividad que realizaban con anterioridad es el hogar, y en segundo lugar, el trabajo en otra empresa. Son las empresas las que constituyen en su caso la puerta de entrada al mercado de trabajo, y representan una salida laboral para muchas mujeres ante la necesidad de mejora económica.

Dadas las exigencias planteadas por la organización de los turnos de trabajo, para trabajar algún día del fin de semana, horas extras y flexibilidad para ajustar la jornada laboral a “las necesidades de la producción”, la variable “disponibilidad” se revela, como requisito fundamental para la contratación y la permanencia. Si bien se logra el ingreso al trabajo, empiezan algunos problemas familiares, que podemos agrupar bajo la denominación “conciliación trabajo-familia” que se reporta como problemática central. Jornadas de trabajo de 8 a 9 horas continuas, jornadas semanales de 6 o 7 días de trabajo, trabajo por turnos rotativos, etc. demandan una organización del espacio doméstico. [End Page 136]

Cuentan con seguro social, pero no reciben premios o bonos de producción por su trabajo. Las mujeres se transportan al trabajo en camión, incluso cuando trabajan en turno nocturno. En sus ratos libres, todas reportan dedicarse al hogar, a realizar actividades con sus hijos. No manifiestan actividades en el ámbito vecinal, ni de tiempo libre. Sus vínculos sociales se encuentran definidos en función de las actividades cotidianas en el espacio doméstico y laboral. Identifican como sus responsabilidades familiares a sus hijos: en especial los estudios y vestido. Valoran como principal logro su aporte económico, y como principal obstáculo, “no estar al 100% con los hijos”, “poco tiempo con los hijos”, “no tener el suficiente tiempo familiar”.

Se reportan casos de dos salarios (trabajo de la pareja) y casos en que ellas son principal o único proveedor, en su caso, porque sus esposos no cuentan con trabajo o bien porque son madres solteras. La concepción del trabajo femenino, concebido en el mero ámbito del hogar, donde el papel del hombre como único proveedor del hogar era lo común está cambiando; asimismo la concepción del trabajo femenino como “ayuda” familiar o de segunda categoría. Sin embargo, en un contexto local tradicional como la zona industrial de Toluca-Lerma y municipios rurales, aun no se redefinen ciertos roles familiares. Una pareja, dos salarios, no implican mayor igualdad o autonomía. El dinero y las relaciones de poder en las parejas de doble ingreso no han mostrado cambios sustantivos. Las mujeres han comenzado a contribuir de alguna forma al soporte de sus familias, pero ello no ha significado una nueva situación de “independencia” pues deben abandonar el trabajo no solo ante recortes de personal, o ante eventos como el nacimiento de los hijos, sino ante la mera solicitud de la pareja. La gente joven soltera reclutada por las empresas no tiene demasiadas exigencias extra laborales –familiares, domésticas-, sin embargo, muchas no tienden a compaginar su vida laboral con la continuación de sus estudios, pues estos últimos son abandonados. El propio mercado laboral ofrece pocas posibilidades para las mujeres de mayor escolaridad, de este modo se desaprovecha un potencial productivo.

La mayoría de las entrevistadas reporta como expectativa futura seguir en el mismo trabajo “hasta que se pueda” o bien desarrollar un negocio propio. Solo en algunos pocos casos encontramos “progresar en la empresa” o “continuar estudios”.

Conciliación trabajo-familia

Considerando el contexto económico y laboral como macro procesos que están transformando los procesos de producción y de trabajo, en esta parte desde una perspectiva más subjetivista, se puede considerar que también están produciendo cambios y repercusiones en la vida cotidiana de las trabajadoras que realizan esos procesos de trabajo reestructurados. A través de análisis de tipo micro social del espacio doméstico, de corte predominantemente cualitativo, en el personal femenino casado o con hijos, el requisito de disponibilidad y de flexibilidad es vivido con connotaciones diferentes. En el común de la literatura, a las jornadas prolongadas de trabajo, se añaden las jornadas de trabajo doméstico. Sin embargo, en el caso de las mujeres entrevistadas ellas encuentran diferentes formas de organizar la vida y diferentes formas de organizar su espacio doméstico.

Los desplazamientos que las mujeres realizan cotidianamente se deben al trabajo, obedecen específicamente al trayecto entre el lugar de trabajo y el hogar, que tienen la ventaja de encontrarse bastante próximos. Centrándonos en estos dos ámbitos, en los hogares aparecen ciertas relaciones sociales que estructuran su vida cotidiana. Algunas refieren que en ellas recaen “todas” las responsabilidades familiares (atención de los hijos, esposo, casa, “responsabilidad total”) lo que identificamos como doble [End Page 137] jornada de trabajo, esta situación está presente en el caso de mujeres casadas y también en el caso de mujeres solas con hijos. En este último caso la madre “deja todo listo” y es la hija mayor la que se hace cargo de los más pequeños, o bien el conjunto de los hijos ya son algo mayores, asisten solos a sus centros de estudio, pero la preocupación de las madres es permanente, inquietando que estén tanto tiempo solos en la casa o en la calle (amistades, novios, etc.), lo que identifican como la principal desventaja de tener que laborar fuera.

Una segunda situación que reportan las entrevistas a las mujeres de la industria es que cuentan con ayuda con las tareas domésticas pero no por parte de los esposos, sino de sus padres o familiares tales como suegra o hermana, mismas que se encargan de la preparación de alimentos, llevar y recoger a los niños a la escuela, cuidar a los hijos cuando las mujeres salen a trabajar, inclusive en caso de horas extras, trabajo en días festivos, etc. En estos casos, las familias son extensas, trabajadora, cónyuge, hijos y padres (abuelos en casa). A partir de las entrevistas observamos que es en la madre de la trabajadora sobre quien mayormente recaen las tareas domésticas, y gran parte de la actividad del hogar que es la que tradicionalmente han realizado. La madre de la trabajadora es quien generalmente se hace cargo de sus hijos cuando la mujer sale a trabajar, sea en trabajo nocturno, horas extras y días festivos, manifestando las trabajadoras que ellas no desarrollan una doble jornada de trabajo. Las que tienen mayor antigüedad en las empresas, reportan que sus madres las apoyaron desde que sus hijos eran pequeños.

En pocos casos, las entrevistas reportan también situaciones de ayuda por parte del esposo, en la atención de los hijos (ayuda con las tareas de los hijos), ayuda con la casa, reconociendo recibir por parte de éstos “apoyo económico, y “apoyo en todos los sentidos”, o “apoyo emocional” en tanto las ayudan para que trabajen ante la caída de los ingresos y la inestabilidad de los empleos asalariados y no asalariados, en la economía formal o en la informal. Reconocen que sus cónyuges están de acuerdo en que laboren en una empresa por motivos económicos.

Finalmente las mujeres buscan un espacio en la esfera productiva y una conciliación entre su trabajo y su vida familiar, se logra generar un ingreso adicional pero a veces al entrar en conflicto con su vida personal se produce un trabajo discontinuo. Reclamos familiares impiden a las mujeres tomar un papel más activo en empleos remunerados, presentándose dilemas en torno a la madre cuidadora/madre trabajadora.

Consideraciones finales

Destacamos la influencia ejercida por el proceso de reestructuración y racionalización productiva que ha incrementado la competencia entre los mercados mundiales y forzado una modificación de las estrategias empresariales en materia de empleo. Las características y evolución del mercado de trabajo son resultado de la actuación conjunta de una serie de influencias externas y características internas de carácter tecnológico, económico y político-institucional.

Podemos observar un entorno territorial con características específicas En primer lugar, a través del análisis de la estructura, características y evolución del mercado de trabajo se aprecia la concentración sectorial y espacial que registran las empresas y la población ocupada femenina. La nueva realidad observable conjuga proyecto industrial exportador e incremento de participación femenina en el mercado de trabajo.

En segundo lugar, existe una tendencia general de los mercados de trabajo que se relaciona con segmentación del mercado de trabajo: existe un núcleo central o mercado primario de trabajo, que mantiene una regulación de empleo asalariado, con estabilidad que solo se ve matizada por el aumento de la flexibilidad funcional; existen [End Page 138] dos grupos periféricos que configuran un mercado secundario de trabajo, con una mayor inestabilidad y precariedad, junto a menores retribuciones, así como un contexto externo en el que los fenómenos como el autoempleo y la subcontratación cobran protagonismo.

Estudiando la concentración de industrias y la concentración de mujeres que trabajan, la segmentación existente en el mercado laboral según sectores y categorías profesionales, conlleva la coexistencia en un mismo espacio de grupos laborales con movilidad, condiciones de trabajo y problemas muy distintos.

Si bien algunas logran insertarse en el núcleo estable, en la que se integran quienes disfrutan de empleos más cualificados y mejor pagados, se observa que deben aceptar desde una creciente flexibilidad funcional hasta comportamientos de hostigamiento laboral. Se constatan así problemáticas especificas en sectores que pertenecen al sector formal de la economía, vinculado especialmente a servicios especializados y con mejores niveles remunerativos, que sin embargo, no dejan de identificarse como sectores de trabajadores bastante vulnerables. Así ya aparecen en algunas empresas otras preocupaciones como el propósito de conciliar mejor el trabajo y la vida personal, así como el reconocimiento de otros tipos de problemáticas laborales.

En tercer lugar, las relaciones de género y la distinción/complementariedad entre trabajo productivo y reproductivo se vincula a la vida laboral de las mujeres, no se convierten en protagonistas de cambios inmediatos en las relaciones de género en las familias.

La forma de trabajo de la población femenina que específicamente se vincula a la industria manufacturera, en cuanto obrera “operaria” o ayudante general, se relaciona con arreglos familiares que implican la organización y división del trabajo en el hogar. La revisión de las agendas de las mujeres de la industria con familia, muestran que renuncian al tiempo de convivencia familiar, preocupándoles en especial su relación con los hijos, identificándose la problemática de conciliación de la vida familiar con la vida laboral como crucial para su mejor desempeño.

La participación femenina en el trabajo remunerado manifiesta el fin de algunos modelos que se erigen en la figura del hombre como sostén de la familia, y el tránsito al crecimiento de las parejas cuyos dos miembros trabajan, pero ello no convierte a las mujeres en protagonistas de cambios en las relaciones de género en las familias. Personal de recursos humanos de las diferentes empresas inciden en la permanencia de sus características tradicionales. Asimismo, el número de hogares con jefe mujer o única proveedor denota una situación potencial de vulnerabilidad.

La discusión del mercado de trabajo y participación de las mujeres en los espacios productivos, muestra que la participación femenina en el mercado de trabajo es importante: ellas tienen un papel clave en las estrategias de reestructuración económica y productiva y en las estrategias de sobrevivencia familiar.

Lo que realmente actúa en los mercados de trabajo son relaciones tecnológicas, económicas e institucionales que las estructuran y les dan dinamismo propio. En este sentido se considera necesario el replanteamiento de ciertas reglas y políticas de mercado de trabajo que fomenten la educación, capacitación, innovación, como nuevas relaciones entre Estado e instituciones locales, centradas en valorar los recursos humanos y productivos disponibles con objeto de logran una mejor posición dentro de un sistema mundial cada vez más integrado. [End Page 139]

Rosa Silvia Arciniega
Facultad de Geografía
Universidad Autónoma del Estado de México

Notas

1. La teoría de la nueva división internacional del trabajo se refiere a las condiciones centrales que permitieron una evolución cualitativamente nueva de la economía mundial. Señalan los clásicos Frobel/Heinrich/Kreye (1981) que son tres: la sobreoferta de trabajo, la fragmentación del proceso productivo, y el desarrollo de la tecnología que miniaturizó productos y redujo costos de transporte y comunicaciones. La coincidencia de estas tres condiciones ha creado un mercado mundial de fuerza de trabajo. Y a este desarrollo es a lo que se ha denominado como nueva división internacional del trabajo. En particular, por deslocalización se hace referencia al traslado de la producción o del suministro de un servicio fuera de las fronteras nacionales.

2. Véase Comfia 14 septiembre 2007, Secretaría de Desarrollo Humano para el trabajo productivo de la STPS, Patricia Espinosa Torres, durante su participación en la Primera reunión anual del Parlamento de Mujeres. Según el Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES) en el 2010 se manifestó que, 40 de cada 100 mujeres han sido víctimas en espacios de trabajo de violencia laboral, en sus manifestaciones emocional, económica o sexual a lo largo de su vida, y que el porcentaje se incrementa a 45.4 por ciento en el caso de las mujeres que trabajan en fábricas, talleres o maquila. En otros estudios, trabajadores que no son eventuales ni descalificados, ubicados en sectores de prestación de servicios especializados vinculados al sector público(docentes, profesionales de la salud, médicos, enfermeras), donde podría identificarse un mejor salario, se reconoce la presencia del desmejoramiento de la calidad de vida de los trabajadores, donde la precariedad laboral se relaciona con aspectos “intangibles” del lugar de trabajo, identificados en principio con abuso de poder, o presión laboral tendenciosa. Lo que se vincula a consecuencias negativas en la salud de los trabajadores y en la propia organización ocasionando un mayor absentismo laboral, un incremento de rotación en los puestos de trabajo, falta de motivación, etc.

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