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Hacia el centenario de la fundación del partido independiente de Color:
Aproximación crítica a tres nuevas contribuciones
Silvio Castro Fernández. 2002. La masacre de los Independientes de Color en 1912. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales.
María de los Ángeles Meriño Fuentes. 2006. Una vuelta necesaria a mayo de 1912: El alzamiento de los Independientes de Color. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales (Pinos Nuevos).
Ricardo Rey Riquenes Herrera. 2007. Guantánamo en el vórtice de los Independientes de Color. Guantánamo: Editorial El Mar y la Montaña.

El Partido Independiente de Color (PIC) fue una organización política fundada en 1908 por Evaristo Estenoz y Pedro Ivonet, sus principales dirigentes, para luchar contra la marginación que sufrían los cubanos negros y mulatos, para acceder del mismo modo que los cubanos blancos, a los puestos administrativos y públicos, entre ellos al cuerpo diplomático. La razón fundamental del surgimiento de esta tendencia política radica objetivamente en la manipulación de las promesas para solucionar la problemática social y racial que padecían los negros cubanos por parte de los partidos tradicionales de esa época, los cuales se acordaban solo de esas necesidades como una forma de buscar el voto en los períodos electorales. El PIC pudo haber sido una alternativa viable, que las condiciones objetivas y subjetivas heredadas de la colonia y mantenidas en la República hicieron fracasar. Llama la atención que este relevante hecho fuera poco estudiado y menos aún mencionado de manera amplia durante el siglo XX. Sin embargo, desde los años setenta, de la recién pasada centuria, esa histórica organización política ha ido ganando interés no sólo entre los historiadores y sociólogos, sino entre creadores de muy diversas manifestaciones, como la novela y el cine. [End Page 131]

En 1998 la Biblioteca Nacional José Martí celebró el primer coloquio público encaminado al análisis de las causas de la fundación del PIC, y algunos de los acontecimientos que determinaron la masacre perpetrada contra sus miembros en 1912.1 En aquella ocasión se anunció que con tal coloquio, se iniciaban las actividades que dicha institución efectuaría con vista a celebrar el centenario del PIC. Con ese fin la propia Biblioteca Nacional ha continuado ofreciendo, de manera más o menos regular, en su propia sede o en las de la Biblioteca Municipal Máximo Gómez y la Casa de África de La Habana Vieja, el curso de verano sobre la Historia del Negro en Cuba. En todos ellos, y aún más en los impartidos después del evento celebrado por el 90 aniversario de su creación, el PIC ha sido uno de los temas que más ha atraído el interés de los asistentes. Dicho curso y el tema del PIC alcanzó un momento muy importante, de verdadero impacto, con la repercusión que tuvo el curso impartido de mayo a julio del 2002 en la Biblioteca Nacional; la segunda clase, celebrada el 20 de mayo, fue un espacio amplio y profundo de reflexión sobre la protesta de los independientes.

Resulta interesante subrayar que a principios de ese mismo año, la revista Temas, en su ya tradicional mesa redonda del último jueves de cada mes (el 28 de febrero), analizó las causas y consecuencias de la fundación y lucha política del PIC. El evento atrajo a un numeroso público y suscitó una fuerte polémica que por suerte se reprodujo en el libro que antologa también otras mesas sobre diversos temas (Hernández et al. 2004). Más recientemente, se le dedicó un seminario al PIC como parte del curso La Trata Negrera y la Diáspora Africana en las Américas enseñado en la Universidad de Port Harcourt, en Nigeria, de noviembre del 2006 a marzo del 2007.

La aparición del corto de ficción Raíces de mi corazón, de la cineasta Gloria Rolando (2001), corresponde también en muy buena medida a esa exhortación y llamado lanzado por la Biblioteca Nacional. Desde los años ochenta y principios de los noventa se había sugerido a varios directores de cine, la idea de la filmación de un documental sobre los independientes de color. Esa sugerencia fue recibida con un consenso general por parte de los cineastas a quienes me había dirigido: el asunto era muy problemático y se debía esperar a que hubiera condiciones más favorables. Por tal motivo, cuando Rolando retomó la idea y emprendió su proyecto la apoyé incondicionalmente, aunque el suyo no era un documental, sino una obra de ficción. Me pareció una muy buena estrategia asumida por ella, puesto que de esa forma se posibilitaba dar a conocer la historia del PIC, al menos como el contexto histórico en donde se desarrollaba la anécdota fundamental del guión. Obviamente, la cinta llamó más la atención por su contenido histórico que por el argumento amoroso que contiene, como siempre supuse que ocurriría. [End Page 132] Sin embargo, dicha cinta no ha sido exhibida todavía por los circuitos cinematográficos. En el 2003, la solicitud por el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) a su directora para transmitir el filme por la televisión, fue considerada por muchos de nosotros como uno de los logros indiscutibles del Seminario sobre Marginalidad, organizado por el Centro de Altos Estudios de la Universidad de la Habana. No obstante, el anhelo de tantas personas de ver Raíces de mi corazón, no se vio materializado entonces. La explicación dada para su no inmediata proyección radicaba en la necesidad de que el filme fuera analizado por especialistas en historia. Mis preguntas formuladas a la Dirección del ICRT, como uno de los asesores del filme jamás fueron respondidas. Por fortuna, nuevos aires soplan, y muy recientemente Raíces de mi corazón se pasó por la televisión una vez durante el año pasado. También Color Cubano, el proyecto de trabajo comunitario que auspicia la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), dirigido por Gisela Arandia, contribuyó con la celebración del segundo evento dedicado por completo al PIC, los días 6 y 7 de junio del 2002.

Puede considerarse la edición en Cuba del libro de Aline Helg Lo que nos corresponde (2000) y la actividad que tuvo lugar en la Sala Rubén Martínez Villena de la UNEAC, donde especialistas de muy diversas disciplinas expresaron sus criterios, como parte de la necesidad de dar a conocer la historia del PIC con vista a la celebración de su primer centenario.2 No puede pasarse por alto la traducción al español del libro Una nación para todos, de Alejandro de la Fuente (2002) porque dedica amplio e importante espacio a los independientes.3 Debo mencionar también a Rafael Fermoselle (1974) con su Política y color en Cuba: la guerrita de 1912, como obra pionera en los estudios sobre los independientes desde el extranjero, y que me motivó a escribir El negro en Cuba(Fernández Robaina 1994 [1990]), que en su primera versión exclusivamente trataba únicamente del PIC de 1975, tal como la envié a varios concursos a finales de los setenta. En ninguno de ellos ganó ni siquiera una mención del jurado. Por tal razón, decidí agregarle unos capítulos de otra obra que ya escribía, para ver si de ese modo lograba dar a conocer ese texto. La re-edición de Los independientes de color de Serafín Portuondo Linares en el año 2000,4 y algunos de los artículos y ensayos aparecidos en nuestra prensa, han contribuido a que los interesados tengan nuevas fuentes para debatir.5 Y entre estas nuevas fuentes es que se encuentran los recientes títulos que a continuación discutiré: La masacre de los independientes, de Silvio Castro Fernández, Una vuelta necesaria a mayo de 1912, de María de los Ángeles Meriño Fuentes, y Guantánamo en el vórtice de los independientes, de Ricardo Rey Riquenes Herrera.6 Comenzaré con la aparición del título de Silvio Castro, aunque en más de una ocasión tenga que referirme a otros ya [End Page 133] comentados, tanto en la Bibliografía de Temas Afrocubanos(Fernández Robaina 1985), como en el texto "El Partido Independiente de Color en la Prensa" (Fernández Robaina 2004).

La masacre de los independientes ha contribuido de manera objetiva a que el tema del PIC sea más conocido entre los interesados en la historia de Cuba y en particular del movimiento social de los negros cubanos. El autor se apoya básicamente en el texto de Serafín Portuondo y en el de otros autores que cita ampliamente para apoyar sus observaciones. Silvio Castro debió haber realizado una crítica más fuerte de las fuentes utilizadas, al menos señalando las limitaciones objetivas para el acceso de las fuentes documentales, y las de interpretación. También el texto en conjunto da la impresión de cierto atropellamiento, y la visible influencia de Portuondo a la hora de estructurar su contribución, que no supera los intentos anteriores, al no dar una lectura nueva de los hechos. No obstante, se debe agradecer su circulación porque ha posibilitado que muchos jóvenes lectores y estudiosos hayan tenido conocimiento de ese hecho a través de sus páginas. Indiscutiblemente, un espacio más, ganado y motivador de reflexiones sobre el PIC y los enfoques con los cuales se han acercado a él diversos historiadores y personas interesadas en el tema.

Una vuelta al veinte de mayo de 1912, es sin duda alguna, una mirada distinta, controversial, y por lo tanto, que ha de estimular una muy interesante polémica, si los historiadores y especialistas de la historia del negro en Cuba, y en particular del PIC, toman la pluma para expresar sus desacuerdos o no, con los planteamientos del texto. Me limitaré a señalar mi interpretación de algunos de los elementos que más me llamaron la atención.

Uno de ellos radica en que la existencia del PIC y su levantamiento no pudieron ser exitosos porque la mayoría de los negros de entonces rechazaron ampliamente su propuesta porque más primó en ellos la condición de ser cubanos que la de ser negros. ?Cómo puede demostrarse esa aseveración? ?Evidencia el programa de los independientes que ellos pensaban más como negros que como cubanos? ?Fue ese pensamiento preponderante en todos los negros que se opusieron al PIC?

Un aspecto que provocará no pocas opiniones, es su aseveración de que la llamada masacre no fue tan numerosa como históricamente se ha dicho (los estimados han sido de unos 3,000), y que fue de menos de quinientos, de acuerdo con el análisis cuantitativo que la autora investigó a partir de la información oficial aparecida en la prensa, y los certificados de defunciones localizados. Me parece muy atinado intentar demostrar de forma convincente que la masacre no fue cuantitativamente tal como se propagó oficialmente, y por lo tanto se reprodujera en la prensa dicha aseveración, la que fue aceptada como una verdad absoluta por los historiadores [End Page 134] y los que escribieran posteriormente. La confiabilidad de las fuentes consultadas a través de las cuales la investigadora llega a dicha conclusión, abre una interrogante y una gran especulación cuando se contrasta la nueva cifra con la dada a conocer por el Ejército Constitucional. ?Pudo ser una estrategia muy bien pensada la de hacer desaparecer dicha información de los registros oficiales? También es probable la hipótesis de que la verdadera cifra nunca llegó porque la mayoría de los masacrados fueron enterrados o hechos desaparecer por los propios soldados en la manigua. Pero, en ese caso, ?hay pruebas de familiares reclamando nombres desaparecidos? No cabe duda que se debe continuar investigando, buscar una explicación objetiva y dialéctica de los datos encontrados, y sobre todo, las causas por las cuales, en épocas cercanas a los hechos, y en las posteriores, ninguno de los que actuaron en contra de los independientes, negaron la exageración de la cifra señalada. Por lo tanto, considero muy importante y valiosa esta nueva aproximación a los estudios del PIC, ya que nos permite debatir nuevamente ese hecho histórico de tanta relevancia, desde un punto de vista completamente diferente, que no será de mucho agrado para algunos.

Otra conclusión interesante nos da a conocer que no fueron los miembros del Ejército Constitucional los que perpetraron la masacre, sino los voluntarios quienes exacerbados por las noticias de la prensa no tuvieron freno para sus sentimientos racistas. Me parece muy notable el subrayar que los crímenes cometidos fueron realizados por los voluntarios que se enrolaron para apoyar las tropas gubernamentales, por lo que estos respondían a la orientación oficial de descabezar la dirigencia del PIC y rendir o liquidar por completo su membresía.

Un punto muy polémico resulta su opinión de que es una falacia la existencia del pacto entre el Presidente José Miguel Gómez, Pedro Ivonet y Evaristo Estenoz. Se apoya para sostener dicha idea en que en ningún momento el Presidente intentó parlamentar con los alzados. Evidentemente, aún no se ha podido demostrar la existencia de dicho pacto. Pero no se puede afirmar que no lo hubo por la consideración de que el Presidente se negó a dialogar con los independientes y ordenó la destrucción total del Partido. La autora no tomó en cuenta los indicios que objetivamente pueden señalarse como hechos que apuntan hacia la concertación de un acuerdo, ya que una organización política, declarada ilegal por la Enmienda Morúa, aprobada en 1910, siguió efectuando su labor de proselitismo y demandando su legalización para poder concurrir a las elecciones de 1912. Además de otras informaciones, como el conocimiento de la carta que probaba dicho pacto, según testimonios de familiares muy allegados a Pedro Ivonet. No debe pasarse por alto, entre otros elementos, la moción presentada por Fernando Freyre de Andrade al Congreso con vista a derogar dicha enmienda, el 11 de [End Page 135] noviembre de 1911 (Diario de Sesiones, 1911, p. 5, col. 1). ?Pudo ser esta acción una artimaña de los conservadores para ganarse el apoyo de los independientes y/o evitar, por otro lado, que se produjera la materialización inmediata del pacto mediante la derogación de la Enmienda? No es difícil adivinar las motivaciones de los independientes para evitar dicha derogación.

La autora aborda de manera amplia el tema de la amnistía y de la demora en su aplicación. Este aspecto es uno de los más interesantes tratados por Meriño Fuentes, que no había sido tenido muy en cuenta por los historiadores y especialistas a la hora de estudiar el resultado final de la protesta del PIC. Hace patente los rejuegos politiqueros de conservadores y liberales, causa inequívoca de que la amnistía no se aplicara de inmediato. Ella destaca la concepción de la mujer en el PIC y de su participación, subraya que en el primer aspecto la visión partidista era discriminadora y, por lo tanto, no le otorgaba un papel relevante. Sin embargo, Meriño Fuentes enfatiza la actividad desplegada por las esposas y familiares femeninas del PIC antes del 1912 y la relevante gestión emprendida por ellas para materializar la amnistía. Este es otro ángulo que no había sido abordado por otros investigadores y que merecería más atención en el futuro.

Llama la atención la valoración no amplia de las fuentes bibliográficas que trabaja, y la no inclusión de algunas que le hubieran permitido una evaluación más crítica. Independientemente de no haber podido acceder a otras, debería haber subrayado, en las que sí consultó, qué autores analizaron profunda o superficialmente la protesta de mayo. Antes de la aparición del libro de Portuondo Linares, hubo críticos que se aproximaron a algunos de los tópicos puestos en tela de juicio por Meriño Fuentes, o por otros que la autora menciona, tales como el supuesto pacto con el Presidente José Miguel Gómez (Vasconcelos 1916) y otros factores que probablemente hicieron fallar la operatividad beneficiosa del supuesto pacto ante la reacción de la oposición y de los propios liberales ante el mal llamado alzamiento. Uno de los testigos del momento escribió:

...apeló el General Gómez a una ingeniosa estrategia: debía simular una crisis nacional bastante fuerte que hiciera sobrevivir la reacción a su favor, y luego orientar esa pasajera corriente de opinión en el sentido más conveniente para sus aspiraciones releccionistas / ?Cómo llegar hasta ahí? Pues amedrentando a la sociedad blanca con el fantasma del racismo negro...

Hay un tópico que me parece necesario subrayar, el criterio de que los independientes buscaban la intervención mediante el alzamiento, y aún más cuando se pidió la mediación del gobierno estadounidense, teniendo en cuenta que la Agrupación Independiente de Color, luego [End Page 136] Partido, había sido autorizado y por lo tanto, legalizado durante la segunda intervención estadounidense (1906-1909). No debe extrañar, por lo tanto, que teniendo en cuenta la crítica situación en la que se encontraban, procuraran la mediación estadounidense, como una alternativa para evitar el trágico final que se vislumbraba ante la negativa al diálogo del gobierno.

En 1946, durante el mes de agosto, y la primera semana de septiembre, desde el semanario El Siglo, Raimundo Menocal (1946a; 1946b; 1946c; 1946d; 1946e) abordó en cinco artículos el proceso del mal llamado levantamiento y analizó ampliamente los factores que estuvieron presentes en el mismo. En el segundo de sus artículos "Origen, de la rebelión negra cubana de 1912, según EE.UU.", expresaba que:

Hay varías teorías sobre el origen de ese movimiento. La creencia predominante es que el movimiento se inició con el expreso propósito para beneficios de varios intereses que estimaron que se beneficiarían con un cambio de gobierno. / Un movimiento que tendiera a provocar la intervención americana, claramente dirigiría sus primeros esfuerzos a la destrucción de la propiedad extranjera, pero como ya se ha informado, poco se ha hecho en este sentido…

El anterior fragmento forma parte de uno de los textos citados por Menocal en sus reflexiones sobre los sucesos de 1912, que espero sean consultados por los que estudien el PIC, al igual que la contribución de Meriño Fuentes, con motivo de este primer centenario de su fundación y con vista a profundizar sobre lo ocurrido en aquel año.

Guantánamo en el vórtice de los independientes es una contribución meritoria ya que intenta un análisis a partir de la región donde se efectuó la mayoría de las acciones "bélicas". Espero que ella estimule también la realización de estudios semejantes en otras provincias, y sobre todo, que aborden críticamente el modo como las publicaciones periódicas locales reflejaron y enjuiciaron ese hecho. En ese sentido el autor debió profundizar más en el análisis de la prensa local, guantanamera en particular, y de la perteneciente en general a la antigua provincia de Oriente y de los llamados órganos periodísticos que circulaban a nivel nacional. ?En qué prensa aparecían por primera vez las noticias y artículos que luego se reproducían en otras publicaciones periódicas? Las conclusiones a las que arriba Riquenes Herrera se identifican con las ideas de que:

Los procedimientos seguidos no fueron adecuados por lo que le otorgaron a la reacción la justificación para combatirlos bajo la acusación de racista ante la opinión pública nacional.

(pp. 64-65)

Una vez más, como fue dicho ampliamente en su tiempo, y por la mayoría de los que han estudiado la protesta de mayo de 1912, se considera como un grave error el intento de presionar a José Miguel Gómez mediante [End Page 137] un alzamiento o levantamiento armado.

El autor pasa por alto la cada vez más objetiva posibilidad de la existencia de un pacto entre los dirigentes del PIC y el Presidente José Miguel Gómez. Se suma al criterio de que hubo un alzamiento armado, cuando el análisis en ese sentido evidencia que realmente todo se preparó como un gran simulacro para presionar al gobierno para la derogación de la Enmienda Morúa, práctica muy usual en los primeros años entre los bandos opositores al gobierno. En el libro se adjuntan varios anexos con documentos de la época, que enriquecen la obra y la hacen una contribución muy valiosa para los que deseen profundizar en el estudio de este hecho histórico.

En muy buena medida la circulación de este título posibilita un espacio más para las actividades y debates que se efectuarán a lo largo de este año para que se conozca de manera más amplia uno de los hechos históricos más silenciados por la historiografía burguesa cubana. Estimo que hubiera sido conveniente el balance de lo que se ha aportado al estudio de los independientes, antes y después de la magnífica contribución de Portuondo Linares. ?Por qué La masacre de los independientes, es la que menos aporta en el conjunto de las obras que han estudiado al PIC? ?Cuál es la contribución que más aporta antes y después de la obra de Serafín Portuondo?

No tengo dudas en afirmar, a pesar de las observaciones expresadas, que la contribución de Meriño Fuentes es la más importante de este siglo que recién comienza. Obras de esta clase son las que impulsan dialécticamente una aproximación más objetiva a nuestra historia. Por lo tanto, no obstante las diferencias, en ánimos del debate académico, aplaudamos estas tres contribuciones en vísperas del primer centenario del PIC.

Tomás Fernández Robaina
Investigador y Profesor Titular
de la Biblioteca Nacional José Martí
y de la Universidad de La Habana

Notas

1. El panel estuvo integrado por Víctor Fowler y Tomás Fernández. Contó con una asistencia de alrededor de cien participantes, entre ellos una cantidad notable de estudiantes y profesores extranjeros de visita en la Habana.

2. La edición original en inglés fue publicada en 1995 por University of North Carolina Press bajo el titulo Our Rightful Share: The Afro Cuban Struggle for Equality, 1886-1912.

3. La edición original en inglés fue publicada en 2001 por University of North Carolina Press bajo el titulo A Nation for All: Race, Inequality and Politics in Twentieth-Century Cuba. [End Page 138]

4. La aparición de este título en 1950 provocó una muy interesante polémica en el seno de los intelectuales marxistas de la época que reflejan la visión que había en sus filas de la historia de Cuba.

5. Recientemente también se ha traducido y publicado en Cuba libro de Rebecca J. Scott (2006) que también discute el tema en sus capítulos finales.

6. Se puede destacar también la novela de Enrique Cirules (2007), Santa Clara Santa que tiene como trasfondo contextual el mal llamado levantamiento de los Independientes. Pero no abordaré este título, pues lo analizo con mayor amplitud en una valoración del reflejo literario de los independientes en la narrativa, la poesía y el teatro.

Referencias

Cirules, Enrique. 2007. Santa Clara Santa. Habana: Editorial Letras Cubanas.
De la Fuente, Alejandro. 2002. Una nación para todos. Raza, desigualdad y política en Cuba (1900-2000). Madrid: Editorial Colibrí.
Diario de Sesiones t.16, Nov. 15, 1911, p. 5, col.1.
Fermoselle, Rafael. 1974. Política y color en Cuba: la guerrita de 1912. Montevideo: Ediciones Geminis.
Fernández Robaina, Tomás. 1985. Bibliografía de temas afrocubanos. La Habana: Biblioteca Nacional José Martí/ Editorial Orbe.
————. 1994 [1990]. El negro en Cuba: apuntes para la lucha contra la discriminación racial, 1900-1958. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales.
————. 2004 "El Partido Independiente de Color." Matanzas: Revista Artística y Literaria 1:50-53.
Helg, Aline. 2000. Lo que nos corresponde: La lucha de negros y mulatos por la igualdad en Cuba 1886-1912. La Habana: Imagen Contemporánea.
Hernández, Rafael, moderador; Nancy Morejón, Tomás Fernández Robaina, y Fernando Martínez Heredia. 2004. "Identidad, conflictos raciales y discriminación en la República." Pp. 36-58 en Último jueves: los debates de Temas. La Habana: Ediciones Unión.
Menocal, Raimundo. 1946a. "Cómo reaccionó EE.UU. en 1912 ante la rebelión de Estenoz." El Siglo, 7 de agosto, pp. 1, 16.
————. 1946b. "Origen de la rebelión negra cubana de 1912, según EE.UU." El Siglo, 14 de agosto, pp. 1, 14.
————. 1946c. "Cómo justificó EE.UU. en 1912 el envío de fuerzas a Cuba." El Siglo, 21 de agosto, pp. 1, 16.
————. 1946d. "?Fue partidario M. Sanguily de la intervención en 1912?" El Siglo , 24 de agosto, pp. 1, 15. [End Page 139]
————. 1946e. "La diplomacia cubana tuvo éxito rotundo en 1912." El Siglo, 4 de septiembre, pp. 1, 16.
Vasconcelos, Ramón. 1916. El General Gómez y la sedición de mayo. Habana: Bernabeu y Casanova. 32 p.
Portuondo Linares, Serafín. 2002 [1950]. El Partido Independiente de Color. La Habana: Editorial Caminos.
Rolando, Gloria. 2001. Las raíces de mi corazón. VHS. Imágenes del Caribe.
Scott, Rebecca J. 2006. Grados de libertad: Cuba y Luisiana después de la esclavitud. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales. [End Page 140]